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			<journal-title-group>
				<journal-title>Letras históricas</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Let. hist.</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">2007-1140</issn>
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				<publisher-name>Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias
					Sociales y Humanidades</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="other">00102</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.31836/lh.26.7323</article-id>
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Entramados</subject>
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			<title-group>
				<article-title>Memoria, historia y deporte en la frontera: una perspectiva
					hermenéutica del futbol en Tijuana</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Memory, history, and sports in the border: a hermeneutic view of
						football in Tijuana</trans-title>
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					<label>*</label>
					<institution content-type="original">El Colegio de Sonora. General Alvaro
						Obregón 54, 83000, Hermosillo, Sonora, México.
						carlosalberto.pinha@gmail.com. ztrejo@colson.edu.mx</institution>
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			<pub-date date-type="pub" publication-format="electronic">
				<day>14</day>
				<month>09</month>
				<year>2022</year>
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				<year>2022</year>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia
						Creative Commons</license-p>
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			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>El presente artículo tiene por objetivo reflexionar sobre el futbol como hecho
					social total, el cual alude a la memoria colectiva e historia dentro de su
					universo simbólico. Esta reflexión permite trascender el aspecto lúdico de la
					actividad para comprender y constatar cómo el deporte se encuentra ligado a los
					procesos de crecimiento urbano, la migración y la creación de instituciones con
					un destacado impacto en la comunidad. Seguimos los conceptos sugeridos por el
					historiador alemán Reinhart Koselleck de ‘espacio de experiencia’ y ‘horizonte
					de expectativa’. El primer concepto lo entendemos como el pasado sedimentado en
					la sociedad que dota de sentido las actividades del presente, y así la
					experiencia acumulada en los habitantes de Tijuana retoma al deporte como parte
					de su construcción identitaria. A su vez, el segundo concepto infiere la
					capacidad de los sujetos históricos por vislumbrar un futuro que se ajuste a sus
					metas como colectivo. Ambas nociones nos acercan al análisis del deporte en la
					ciudad que concatena el pasado-presente con el presente-futuro, y cuya reflexión
					se desprende de la memoria colectiva como categoría analítica por
					complejizar.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>The following article has the objective of introducing some notions about
					football (or soccer) as a total social fact; it alludes to collective memory and
					history as part of its symbolic universe. In this sense, the understanding of
					sports opens the possibility of going further than the ludic aspect of the
					activity in order to link the sports with other social processes like the urban
					growth, migration and the genesis of institutions with great impact in the
					community. We use the concepts provided by the German historian Reinhart
					Koselleck ‘experience space’ and ‘expectative horizon’ to explain how Tijuana’s
					inhabitants made football part of their identity construction. Both notions made
					possible the analysis of spots in the city connected to time concatenation
					between past and present, which includes a reflection about collective memory as
					a complex analytic category to discuss.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>frontera</kwd>
				<kwd>hermenéutica</kwd>
				<kwd>futbol</kwd>
				<kwd>memoria</kwd>
				<kwd>Tijuana</kwd>
			</kwd-group>
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				<title>Keywords:</title>
				<kwd>border</kwd>
				<kwd>hermeneutic</kwd>
				<kwd>football</kwd>
				<kwd>memory</kwd>
				<kwd>Tijuana</kwd>
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		<sec>
			<title>Propuesta teórico-conceptual</title>
			<p>Los nexos entre historia e identidad han trascendido los espacios académicos al
				mostrar que en la vida cotidiana se expresa el simbolismo de los acontecimientos y
				procesos históricos, sean verdaderos o no. Al elevar la categoría del mito como un
				relato racional de hechos, como lo propuso el historiador Paul Ricouer (<xref
					ref-type="bibr" rid="B30">Ricouer y Kearney, 1978</xref>), importa estudiar no
				solo los hechos fundacionales, sino también la narrativa que estructuran las
				personas a partir del recuerdo, la emotividad y sus creencias.</p>
			<p>En este sentido, las ciencias sociales han propuesto el término del ‘imaginario
				social’ cuya discusión teórica evoca la posibilidad de establecer una
				intersubjetividad basada en instituciones sociales, las cuales estructuran el mundo
				vivido y transmiten pautas de significado entre generaciones. Es ahí donde aparece
				la identidad como sumatoria de relatos y experiencias.</p>
			<p>Un aporte clave para entender la idea esbozada es la propuesta de <xref
					ref-type="bibr" rid="B27">Reinhart Kosselleck (2001)</xref> y sus conceptos
				meta-históricos: espacio de experiencia y horizonte de expectativa. El primero de
				ellos, como constructo basado en los acontecimientos que experimenta cualquier
				sociedad, remite a un espacio común, una gran base de datos compartida en la que la
				experiencia, más allá de la historia, constituye un referente siempre importante a
				tomar en consideración. Dicha experiencia permite la unión de los tiempos pasado y
				presente, como bien lo discute el autor con la imbricación de los tiempos. Nuestra
				propuesta es que este cúmulo de experiencias se vincula con pautas de civilidad y
				formación identitaria, las cuales se expresan en prácticas cotidianas que en un
				primer momento pueden parecer triviales, pero que en su análisis profundo revelan
				una trascendencia significativa. Para nuestro estudio esa posibilidad se contempla
				desde el deporte, específicamente la aparición del futbol en la frontera. El autor
				lo enuncia de manera prolija en el siguiente fragmento de su obra:</p>
			<disp-quote>
				<p>La experiencia es un pasado presente, cuyos acontecimientos han sido incorporados
					y pueden ser recordados. En la experiencia se fusionan tanto la elaboración
					racional como los modos inconscientes del comportamiento que no deben, o no
					debieran ya, estar presentes en el saber. Además, en la propia experiencia de
					cada uno, transmitida por generaciones o instituciones, siempre está contenida y
					conservada una experiencia ajena. (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Koselleck,
						1993, p. 342</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>Es importante no perder la noción del mito en su expresión más lata. Como se
				mencionó, lo importante no es la veracidad de los hechos o experiencias, su
				relevancia estriba en la significación que construyen los agentes sociales a partir
				de ellos. Por ende, la experiencia no puede estar desligada de la proyección que
				tiene la sociedad sobre sí misma. Esto fue bien contemplado por <xref
					ref-type="bibr" rid="B27">Kosselleck (2001)</xref> al sugerir el otro término
				meta histórico, el horizonte de expectativa. En diferentes circunstancias históricas
				se vivieron diferentes proyecciones hacia futuro; el optimismo del desarrollo
				científico positivista del siglo XIX y la crítica de la Escuela de Frankfurt ante
				los retos de principios del siglo XX son ejemplos contrastantes de expectativas. Sin
				embargo, al igual que la experiencia, siempre han estado en el horizonte, se
				construyen en el imaginario social y generan instituciones que sostienen dicha
				proyección. Este es el futuro que se vive día con día, el futuro-presente. En
				relación con dicha temática se debe mencionar:</p>
			<disp-quote>
				<p>Algo similar se puede decir de la expectativa: está ligada a personas, siendo a
					la vez impersonal, también la expectativa se efectúa en el hoy, es futuro hecho
					presente, apunta al todavía-no, a lo no experimentado, a lo que sólo se puede
					descubrir. Esperanza y temor, deseo y voluntad, la inquietud pero también el
					análisis racional, la visión receptiva o la curiosidad forman parte de la
					expectativa y la constituyen. (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Koselleck, 1993,
						p. 338</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>La agenda de investigación propuesta por el autor nos permite tomar el ejemplo
				histórico desde la teoría y el universo empírico de la cotidianidad. En concreto, la
				investigación que proponemos se vincula con los fundamentos empíricos propuestos por
				el autor:</p>
			<disp-quote>
				<p>Y con esto llego a mi tesis: la experiencia y la expectativa son dos categorías
					adecuadas para tematizar el tiempo histórico por entrecruzar el pasado y el
					futuro. Las categorías son adecuadas para intentar descubrir el tiempo histórico
					también en el campo de la investigación empírica, pues enriquecidas en su
					contenido, dirigen las unidades concretas de acción en la ejecución del
					movimiento social o político. (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Koselleck, 1993,
						p. 337</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>El hecho de tomar la experiencia de Tijuana respecto del deporte nos permite
				escudriñar en las relaciones posibles, también nos permite la concatenación de
				tiempos en las experiencias de sus participantes y la comprensión del sentido de las
				prácticas.</p>
			<p>Por otro lado, se debe tratar el tema de la formación de una moralidad que sostendrá
				las instituciones sociales y legitima las prácticas que sean acordes con los
				principios establecidos como válidos. Al seguir una perspectiva constructivista
				heredera del desarrollo cognitivo de <xref ref-type="bibr" rid="B28">Piaget
					(2003)</xref>, los niveles del desarrollo moral propuestos por Kohlberg (<xref
					ref-type="bibr" rid="B17">Crain, 1985</xref>) merecen una discusión. Este autor
				señala que la gran mayoría de la sociedad ― alrededor de 85% según sus datos ― se
				queda en un nivel de moralidad ‘convencional’; muy poca población, en cambio, mostró
				desarrollar un pensamiento ético post convencional. En otras palabras, las pautas de
				significación moral son las generadas en convenciones de mayorías, y no lo decimos
				como perogrullada, sino que en la definición de esas convenciones podremos responder
				preguntas como: ¿qué es la identidad fronteriza?, ¿qué procesos de identificación
				social se llevan a cabo en una ciudad cuya población es en gran medida de origen
				migrante?, ¿en qué instituciones y prácticas sociales se aprecian las convenciones
				de los tijuanenses? Sin duda, cada campo social tiene sus matices, para este trabajo
				se eligieron aquellas relacionadas al ámbito deportivo.</p>
			<p>Una notable aportación a la temática sugerida es la que realizó el historiador
				tijuanense <xref ref-type="bibr" rid="B10">Josué Beltrán (2014)</xref> con su
				análisis sobre la ‘leyenda blanca’ emprendida por agentes sociales migrantes y una
				incipiente población nativa con poco arraigo en el territorio, y que a la postre
				consolidaron prácticas y discursos que contrarrestaron la imagen negativa de la
				ciudad, como una ciudad de paso y andurrial del vicio, aquella leyenda negra que
				afectaba a una población emergente de, autonombrados, ‘buenos’ ciudadanos. Los
				modelos de higiene social tuvieron varias expresiones durante el siglo XX, las
				políticas educativas dan cuenta de ello. Sin embargo, el epítome del saneamiento de
				las prácticas civiles en Tijuana se dio durante el cardenismo con la expropiación
				del complejo Agua Caliente. En su auge, este complejo concentró la opulencia de la
				clase acomodada en el sur de California y logró ganancias millonarias constantes
				para utilizar los edificios del hotel-casino como aulas y dormitorios para
				estudiantes. Mencionamos este caso por la relevancia que tuvo en la comunidad,
				algunos protestaron por las pérdidas que también significó para el sector servicios.
				Sin embargo, la justificación desde la ideología nacionalista y la reacción de los
				apenas asentados pobladores, lograron consolidar un relato de civilidad, se buscaron
				las buenas prácticas sociales y la moralidad de la leyenda blanca se constituyó como
				una de las convenciones centrales de la comunidad fronteriza.</p>
			<p>Insistimos en la necesidad de contemplar todo campo social en la creación de
				significados. La tesis de <xref ref-type="bibr" rid="B18">Elias y Dunning
					(1986)</xref> sobre el deporte y los procesos civilizatorios sigue vigente
				cuando analizamos las prácticas deportivas en su especificidad. Prueba de ello es la
				investigación de <xref ref-type="bibr" rid="B31">Segura Trejo y Govea (2016)</xref>
				sobre el futbol en tres tiempos, una innovación en el desarrollo de este deporte al
				relativizar el sentido de competencia, puesto que emplea una metodología para
				fomentar el desarrollo social y constituye una herramienta para el trabajo
				comunitario. El autor es prolijo en la descripción del método; sin embargo, nos
				limitaremos a enunciar brevemente los aspectos que transforman la práctica y
				reconfiguran su significado. Un primer elemento es la negociación de las reglas que
				se tendrán en la partida, más allá de aceptar una normatividad impuesta, los mismos
				jugadores definirán acuerdos previos al partido. El segundo tiempo es la práctica
				del deporte como se conoce internacionalmente. Pero en un tercer tiempo, existe una
				evaluación y negociación posterior sobre los logros alcanzados como equipo, el
				desempeño colectivo y una convivencia posterior como parte de la dinámica en tres
				momentos. Este tipo de modalidad contrasta con las lecturas pesimistas sobre la
				influencia mediática, si bien en unos espacios el futbol es tomado como una forma de
				consumo y se considera parte de la globalización de la cultura, en esta versión se
				prioriza el particularismo de la comunidad, además de su agencia para “desarrollar
				en los jóvenes practicantes el hábito del análisis de situaciones inmediatas y el
				accionar, en el día a día, para favorecer la resolución de problemas, la toma de
				decisiones concertada así como la elaboración de proyectos de vida” (<xref
					ref-type="bibr" rid="B31">Segura Trejo y Govea, 2016, p. 3</xref>).</p>
			<p>Al mencionar el ejemplo anterior, creemos que es importante enfatizar que los
				procesos de la vida cotidiana son un campo complejo de la investigación social, pero
				no por ello se debe eludir su problematización y discusión teórica. Al analizar las
				pautas de significación del futbol en una ciudad fronteriza no se piensa en el
				desarrollo de la práctica en sí, sino en todas las condiciones de posibilidad que
				permitieron dicha actividad. Existe una imbricación de los campos sociales en la
				realidad, por lo que sería ingenuo distanciar el deporte del contexto social que lo
				genera, sostiene y promueve.</p>
			<p>En aras de sumar al ejemplo seleccionado, acudimos a la filosofía del deporte, en
				específico a la aplicación de la hermenéutica, para la comprensión cabal de la
				actividad desde múltiples disciplinas. Dentro de esta línea de investigación, nos
				interesa una comprensión de la experiencia en el mundo, el <italic>ser</italic> en
				el sentido que Heidegger explicó en toda su extensa obra con el concepto del
					<italic>Dasein</italic>, ser-estar, y que encuentra en el deporte otro ‘mundo’ o
				campo de socialización que determina las relaciones y, por ende, la experiencia en
				el mundo de la vida. Sin caer en un abstraccionismo propio de otras discusiones, nos
				interesa especificar el uso del concepto en el campo deportivo. Al respecto de la
				otredad se menciona:</p>
			<disp-quote>
				<p>Los otros no quiere decir todos los demás fuera de mí, y en contraste con el yo;
					los otros son, más bien, aquellos de quienes uno mismo generalmente no se
					distingue, entre los cuales también está [...] El mundo es desde siempre el que
					yo comparto con los otros. El mundo del <italic>Dasein</italic> es un mundo en
					común (<italic>Mitwelt</italic>). El estar-en es un co-estar con los otros.
					(Heidegger, citado en <xref ref-type="bibr" rid="B29">Ramírez-Macías, 2018, p.
						169</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>En ese orden de ideas, la experiencia del ser, además de ser su fundamento, está
				determinada por su relación con otros seres, la formación de proyectos e
				instituciones colectivas que le darán sentido a ese ‘mundo’ cuyas características
				son:</p>
			<disp-quote>
				<p>Un mundo no es un objeto que se encuentre frente a nosotros y pueda ser
					contemplado. Un mundo es lo inobjetivo a lo que estamos sometidos mientras las
					vías del nacimiento y la muerte, la bendición y la maldición nos mantengan
					arrobados al ser. Donde se toman las decisiones más esenciales de nuestra
					historia, que nosotros aceptamos o desechamos, que no tenemos en cuenta o que
					volvemos a replantear, allí, el mundo hace mundo. (Heidegger, citado en <xref
						ref-type="bibr" rid="B29">Ramírez-Macías, 2018, p. 171</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>Las reflexiones del autor <xref ref-type="bibr" rid="B29">Ramírez-Macías
					(2018)</xref> sugieren que el campo deportivo es otro ‘mundo’ al que es arrojado
				el <italic>Dasein</italic>, en el cual el deportista <italic>existe</italic> en
				relación con los otros seres, constituyen el proyecto de vida basado en sus
				expectativas y dotan de sentido sus prácticas cotidianas encaminadas a la
				realización del ser, su experiencia de vida. A lo cual debemos sumar esa parte
				‘inobjetiva’, lo inmaterial y de rasgos sensibles que determinan dicho espacio. Para
				nuestro caso es la frontera, sus relaciones y significado construido a través de
				generaciones nativas y migrantes. Así, la propuesta desde la filosofía del deporte
				tiene un potencial de interpretación que aspiramos explotar. El mismo autor
				menciona: “El deporte es mundo donde el ser humano puede buscar el significado de su
				existencia, o, dicho de otra forma, donde el <italic>Dasein</italic> puede desvelar
				la verdad de su ser, donde aspira a una existencia propia” (<xref ref-type="bibr"
					rid="B29">Ramírez-Macías, 2018, p. 173</xref>).</p>
			<p>Con este ensayo y ejemplificación del caso tijuanense pretendemos sumar a una línea
				de investigación poco explorada en México, pero que desde la interdisciplina nos
				ofrece amplias posibilidades, al respecto <xref ref-type="bibr" rid="B15">Castillo
					Mendoza (2011)</xref> aclara dichas posibilidades:</p>
			<disp-quote>
				<p>Es hacer una hermenéutica, lograr una comprensión del deporte que intente
					explicar, más que demostrar, cómo la actividad deportiva trasciende la mera
					recreación y el espectáculo y toca vertientes que tienen que ver directamente
					con otras áreas del conocimiento como lo literario, lo antropológico, lo
					sociológico, lo estético, lo ideológico y lo cultural. (<xref ref-type="bibr"
						rid="B15">p. 241</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>Desde la historia del presente, coetánea o inmediata, nos interesa empezar un diálogo
				con otras disciplinas y actores. Esperamos que este ensayo introductorio nos lleve a
				un análisis extenso sobre las prácticas deportivas en todos los contextos y
				posibilidades históricas. A continuación, ofreceremos un esbozo teórico sobre el
				análisis deportivo y posteriormente nos concentramos en el caso específico de
				Tijuana.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>Esbozo teórico en la problematización del futbol, historia y memoria</title>
			<p>Sin pretender ser exhaustivos en la búsqueda de referentes, mencionaremos algunas de
				las formas en las que se ha estudiado el futbol como hecho social. Por mencionar
				algunos textos revisados, está la obra de Buford (1992), <italic>Entre los
					Vándalos</italic> que narra el viaje con los hooligans ingleses en varias
				ciudades europeas desde una perspectiva antropológica; el autor alemán <xref
					ref-type="bibr" rid="B34">Gerhard Vinnai (2003)</xref> en <italic>El futbol como
					Ideología</italic> da pautas para establecer patrones de conducta en el vínculo
				ocio, mundo laboral, la función compensadora del deporte, la mercancía, entre otros
				para generar cierta socialización en la actividad deportiva que puede caer en la
				agresividad; hasta el mismo <xref ref-type="bibr" rid="B24">Eduardo Galeano
					(1995)</xref> da un juicio estético-interpretativo de la importancia del futbol
				en las relaciones sociales, especialmente en Latinoamérica. En una publicación más
				reciente, el historiador catalán <xref ref-type="bibr" rid="B35">Carlos Viñas
					(2005)</xref> ha marcado el cambio de las aficiones futbolísticas en Europa por
				conductas intolerantes a problemas como la migración, religión y terrorismo, lo que
				ha conformado grupos de ‘ultras’ radicales de extrema derecha o con discursos
				hípernacionalistas. Como vemos, la evolución del fenómeno tiene características
				propias y su veta de investigación crece constantemente. Reconocemos la importancia
				de estos aportes desde las ciencias sociales; sin embargo, también remarcamos la
				poca producción historiográfica ― no solo sobre el futbol, sino para todo el deporte
				en general ― sobre la temática en el contexto fronterizo norteño de México. Por
				ende, la presente sección del trabajo retomará algunos textos a considerar.</p>
			<p>
				<xref ref-type="bibr" rid="B23">Julio Frydenberg (2011)</xref> con su
					<italic>Historia Social del Futbol</italic> en Argentina contempla las
				posibilidades teóricas que alcanza la temática futbolística. Este estudio histórico
				se limitó a la formación de clubes hasta la profesionalización, pero con la
				siguiente cita podemos extraer el sentido social del futbol:</p>
			<disp-quote>
				<p>Un vehículo de expresión emocional y de producción de sentido, así como punto de
					convergencia y de cruce entre los ámbitos cotidianos del hogar y las barriadas,
					y los grandes eventos domingueros - es decir, entre lo ordinario y habitual y lo
					extraordinario o ritual. Durante el período estudiado, el futbol pasó a ser uno
					de los elementos constitutivos del mundo “natural” de la vida cotidiana, tanto
					en el hogar como en los ámbitos casi exclusivamente masculinos. Y fue además un
					espacio de permanente debate crítico yuxtapuesto con expresiones de fanatismo.
					En suma, un escenario propicio para las elecciones morales (<xref
						ref-type="bibr" rid="B23">p. 14</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Las experiencias cotidianas han sido retomadas por la microsociología como matrices
				de sentido. En el texto citado nos podemos percatar de la profundidad a la que se
				llega cuando se analiza cabalmente el deporte. Además de la perspectiva de género o
				del análisis materialista, encontramos en las teorías sobre las identidades
				sociales, otro abordaje teórico a considerar.</p>
			<p>Un autor que da un aporte considerable al trabajo antropológico para el caso mexicano
				es Fábregas Puig, con sus obras <italic>Lo Sagrado del Rebaño</italic> (2001) y
					<italic>La Antropología del Futbol</italic> (2002). Destaca su reflexión sobre
				el futbol como condensador de una “síntesis cultural de la variedad mexicana” en la
				que interviene la generación de identidades políticas y culturales vinculadas con el
				Estado-nación. Tales elementos evidencian la interacción de elementos simbólicos
				futbolísticos que aluden a la “unidad nacional”, y se muestra el alto contenido
				patriota, en el caso de algunos clubes, como las Chivas de Guadalajara (Alonso y
				Escala, 2012, pp. 48-49). En la presente reflexión, un equipo de futbol actúa como
				recurso metonímico del nacionalismo mexicano, que sigue siendo marca identitaria de
				múltiples contextos dentro y al exterior del país.</p>
			<p>Dentro de la revisión bibliográfica sobre la temática planteada, subrayamos la obra
				recopilada por los chilenos <xref ref-type="bibr" rid="B16">Carlos Constela y Eric
					Valenzuela (2014)</xref>, que lleva por título <italic>Todo es Cancha: Análisis
					y Perspectivas Socioculturales del Futbol Latinoamericano</italic>, que refieren
				a la territorialidad como un punto de encuentro entre los hinchas organizados. Por
				un lado, Camilo Améstica plantea una agenda de investigación en la que se suma una
				importante consideración por la “memoria social” (<xref ref-type="bibr" rid="B16"
					>2014, p. 203</xref>). Esta inclusión pretende incluir en el análisis la
				“dimensión histórica a la construcción de las referencias identitarias [...] que se
				proyectan sobre ciertas territorialidades” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Améstica,
					2014, p. 195</xref>). En cuanto a la memoria habrá que realizar un bosquejo
				teórico con las precisiones debidas, pero como categoría analítica es útil en el
				estudio del pasado legítimo trasmitido entre los integrantes de un grupo de hinchas
				militantes: esto guía sus actividades cotidianas, sirve como aliciente para la unión
				grupal y las relaciones de poder que ello supone. Dentro del universo simbólico, el
				pasado funge como un relato fundacional del <italic>nosotros</italic>, al grado de
				llegar a glorificar y enaltecer los acontecimientos perpetrados por los miembros más
				antiguos. Claro está, en dicha transmisión oral hay una selección y una narrativa de
				estos hechos, la versión fidedigna de la historia está en otros menesteres
				académicos. No obstante, esta argumentación coincide con los que <xref
					ref-type="bibr" rid="B13">Cabrera (2014)</xref> rescata de la autora Elizabet
				Jelin en su “función política de la memoria”, pues este pasado compartido articula
				el presente, las prácticas cotidianas del mismo, así como las representaciones
				culturales como parte de las identidades individuales y colectivas. Este autor llega
				a mencionar el “mito soreliano” en su explicación sobre los comienzos históricos de
				Los Piratas en la ciudad de Córdoba, Argentina; puesto que el pasado peronista y de
				activismo sindical es considerado fundamental en la grandeza del grupo, a su vez
				compromete a los nuevos miembros con un origen glorificado. Al realizar la
				comparativa entre los aportes de ambos autores, queda de manifiesto que la memoria
				colectiva sigue siendo toral en la generación de identidades; con todas sus aristas
				a considerar, el pasado narrado desde el presente conserva su función
				aglomerante.</p>
			<p>Es interesante pensar en cómo se movilizan los mecanismos identitarios en contextos
				de crisis. El prolífico autor sobre temáticas deportivas y cultura popular, <xref
					ref-type="bibr" rid="B5">Pablo Alabarces (2006a)</xref>, documentó un suceso de
				este tipo durante la crisis económica en Argentina durante diciembre de 2001, que
				pasó a ser conocida como el ‘cacerolazo’.<xref ref-type="fn" rid="fn1"
					><sup>1</sup></xref> Ante la desolación de la carencia económica y la
				inestabilidad política, el autor consideró que había “nuevos productores de
				prácticas sociales” en los medios de comunicación como el nuevo relator sobre la
				imposibilidad del Estado por amalgamar posturas ideológicas después del peronismo,
				la dictadura cívico-militar y el posterior conservadurismo.</p>
			<p>De esto se debe rescatar la importancia del contexto histórico en la generación de
				prácticas sociales. Como el autor menciona, solo algunos grupos mantuvieron cierto
				poder simbólico sobre el resto de la sociedad civil, aquellos que acudían a la
				memoria histórica para la reivindicación de daños por el autoritarismo militar y los
				sectores acomodados de la sociedad argentina. Luego entonces, en un ambiente de
				vacío identitario e ideológico, se acude a otros referentes para consolidar la
				“identidad posicional” de la que habló <xref ref-type="bibr" rid="B9">Archetti
					(1984)</xref>. El sentido de la argentinidad ‘imaginada’ - en las ideas de
				Anderson, rescatado por el autor - no correspondía a las necesidades materiales del
				pueblo, la fisura de la corporalidad identitaria dejó un vacío simbólico. De tal
				modo que, siguiendo a E. P. Thompson (1979) en la noción de la “identidad como una
				experiencia de lucha y conflicto” (citado en <xref ref-type="bibr" rid="B6"
					>Alabarces, 2006b, p. 14</xref>), hubo un desplazamiento de las prácticas
				futbolísticas hacia nuevos espacios que plantearon nuevas significaciones dentro del
				entramado cultural argentino, ello también implicó otro consumo cultural cercano a
				la subalternidad y sus prácticas ilegítimas. Todas estas experiencias del caso
				argentino nos sirven para reflexionar sobre el caso análogo en la frontera norte de
				México. Las prácticas y los sentidos compartidos forjaron instituciones que
				intentaron hacer frente a la leyenda ‘negra’ de Tijuana, marcaron pautas sobre la
				sociabilidad en la región y crearon instituciones que son dignas de contemplar en el
				análisis del deporte tijuanense.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>Atisbos de la memoria en el ser fronterizo</title>
			<p>Consideramos que un estudio de este tipo es necesario para Tijuana y Baja California.
				A partir del trabajo de campo, pudimos constatar que muchas ideas sobre el deporte y
				la migración a la frontera se pueden observar desde el lente futbolístico. El
				acercamiento a la asociación <italic>Unidos por el Futbol</italic>, A.C. posibilitó
				el acceso a fuentes memoriales que desconocíamos. Aquí ofreceremos algunos atisbos
				sobre esta historia por hacer, la historia de las personas que hicieron los eventos
				posibles. Desafortunadamente, la influencia del presentismo hace que el equipo en
				primera división mexicana opaque la memoria colectiva del futbol en la región. Este
				supuesto es parte de una idea generalizada del sentido común foráneo y de quien
				desconoce la historia tijuanense, noción que habremos de contradecir en este
				apartado.</p>
			<p>Los investigadores del Colegio de la Frontera Norte, <xref ref-type="bibr" rid="B19"
					>Luis Escala y Guillermo Alonso (2012)</xref> emprendieron una búsqueda
				intelectual que explicara, en términos sociológicos y antropológicos, la función
				gregaria del deporte en contextos de migración. Aunque el enfoque de la obra sea
				global, considerando que el énfasis es la explicación migratoria, abrió la
				posibilidad para que se contemplaran los fenómenos culturales deportivos como parte
				del interés académico y sus instituciones al reunir a importantes analistas en un
				plausible trabajo colectivo. A su vez, los artículos nos dan cuenta de la
				universalidad del futbol, más allá de una perspectiva colonialista, la apropiación
				del futbol da cuenta de una asimilación cultural que siempre permite impregnar
				significados como resultado de la agencia de los actores sociales. En ello reside su
				importancia como actividad de la cultura popular: no es mera enajenación mediática o
				consumista, sino que es un escenario simbólico que adapta su práctica al contexto
				sociocultural en que se desarrolla.</p>
			<p>Después de coordinar la citada obra, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Alonso
					(2014)</xref> publicó un texto prolijo en cuanto a investigación e
				interpretaciones antropológicas acerca del futbol. La genealogía brindada por el
				autor permite ubicar la diseminación mundial de este deporte con valores estéticos,
				políticos, identitarios, e inclusive poéticos. Con una notable recopilación de
				fuentes entre intelectuales del futbol, antropólogos, sociólogos e historiadores,
				esta obra nos permite adentrarnos en realidades futbolísticas tan diversas como los
				nacionalismos escoceses e irlandeses, el caso catalán y los inicios del balompié
				mexicano. Las posibilidades interpretativas de esta actividad son de diverso calado,
				es por ello que pensamos que se adolece de un texto que logre dicha exégesis de la
				práctica deportiva en Tijuana. Los referentes internacionales son importantes porque
				nos dan una guía, caminos intelectuales trazados que podemos transitar a nuestra
				manera.</p>
			<p>Los investigadores colombianos <xref ref-type="bibr" rid="B32">Alejandro Villanueva y
					Germán Bustos (2018)</xref> nos recuerdan los acontecimientos históricos en los
				que el telón de fondo de la justa deportiva ha sido la guerra o la paz. Por ejemplo,
				la crónica del prestigioso periodista Ryszard Kapuscinski sobre la llamada “guerra
				del futbol” entre los países centroamericanos Salvador y Honduras. Si bien el
				conflicto tiene su raíz en la disputa de tierras, fue en la contienda por un lugar
				en el mundial México 1970 lo que propició la actitud hostil de los aficionados de
				ambas selecciones en sus respectivas visitas, ello desató un conflicto armado cuya
				arena de conflicto fue, en primera instancia, los estadios de futbol. En contraste,
				hemos sido testigos de un proceso de pacificación colombiano entre el Estado y las
				Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el que estos últimos han
				utilizado la camisa de la selección nacional como símbolo de unidad en sus
				pronunciamientos desde la Habana, Cuba. La función metonímica de este recurso queda
				de manifiesto cuando la retórica es de reconciliación, nada mejor que los goles de
				la selección para abrazar al compatriota.</p>
			<p>Estas posibilidades de pacificación desde el deporte son relevantes a discutir, si se
				tiene en claro que este análisis debe trascender las posiciones maniqueas al
				respecto. Un esfuerzo que es digno de reconocerse es el del historiador tijuanense
					<xref ref-type="bibr" rid="B20">Armando Estrada (2009)</xref> con su libro
					<italic>Valores Sociales del Deporte Popular. Convivencia, Socialización e
					Identidad en Tijuana, 1920-1950</italic>. En la temporalidad señalada, el autor
				discute las bondades de las prácticas y asociaciones deportivas que generaron
				sentido de pertenencia en generaciones de tijuanenses que iban llegando al
				territorio norte. Prueba de ello es cómo en la década de los cuarenta, tras la
				entrada de Estados Unidos al conflicto internacional de la Segunda Guerra Mundial,
				este país demandó mano de obra extranjera. Miles de mexicanos de diversas regiones
				migraron a la frontera norte: “Los nuevos habitantes de Tijuana trajeron consigo los
				diversos estilos de mexicanidad de sus regiones de origen. Esto repercutió en el
				gusto recreativo de la población, la cual empezó a practicar el futbol” (<xref
					ref-type="bibr" rid="B20">Estrada, 2009, p. 166</xref>). Ello constituye otro
				ejemplo de cómo la condición fronteriza, con la migración masiva que le caracteriza,
				impactó en la vida cotidiana de los tijuanenses. La recreación y el ocio fueron
				incorporando elementos ‘foráneos0; esto es, fuera de la región fronteriza o
					<italic>borderland</italic> que propiciaba otros deportes de la hegemonía
				estadounidense como el básquetbol o el béisbol. Es importante en esta obra el
				reconocimiento de los gestores pioneros del balompié, en el que se reconoce a Óscar
				Mancilla Gamboa como el primer promotor y a los años de 1944-1945 en los que se
				inició el proceso de consolidación de las ligas amateurs y los eventos
				multitudinarios en la joven Tijuana.</p>
			<p>Cabe señalar que el énfasis de la obra es el valor social de los deportes en Tijuana,
				por ello reúne los testimonios de los principales actores en las diversas
				expresiones deportivas. Remarcamos la función pedagógica como un aspecto a
				considerar en la formación de una mejor civilidad, en palabras del autor:</p>
			<p>
				<fig id="f1">
					<label>Figura 1</label>
					<caption>
						<title>Primer equipo campeón en una liga futbolística en Tijuana</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-26-e7323-gf1.png"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B2">Archivo del <italic>Salón de la
								Fama del Deporte en
						Tijuana</italic></xref><italic>.</italic></attrib>
				</fig>
			</p>
			<disp-quote>
				<p>Para las escuelas locales el deporte representaba una de las formas en las cuales
					los alumnos aprendían a socializar, es decir se transmitía la cultura
					fronteriza. Se instruían las reglas, las prácticas de juego, el valor de la
					solidaridad y la cooperación. Era aprender un juego jugándolo, a ser parte de un
					equipo, un equipo que representaba la escuela, era además definir una identidad.
						(<xref ref-type="bibr" rid="B20">Estrada, 2009, p. 171</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>Debemos recurrir a lo señalado por <xref ref-type="bibr" rid="B18">Elias y Dunning
					(1986)</xref> con el proceso de civilización. Si bien la Tijuana de esos años no
				encarnaba la barbarie, también podemos intuir que la creciente población nativa
				demandó una serie de instituciones forjadoras de la civilidad, las campañas
				moralistas post cardenistas son parte de ese ser patriótico, trabajador y saludable.
				Qué mejor forma de transmitir estas pautas de significado a través de un medio
				lúdico: la vía deportiva.</p>
			<p>No pensamos que se deba caer en el maniqueísmo del imaginario positivo o negativo de
				la ‘leyenda blanca’ o ‘negra’, respectivamente. Preferimos esbozar algunas nociones
				de una historia social del futbol, aunque sean mínimas. A partir de los esfuerzos de
				los actores deportivos, se consolidaron obras colectivas y la asociación
					<italic>Unidos por el Futbol</italic>, A.C.,<xref ref-type="fn" rid="fn2"
						><sup>2</sup></xref> que desde el año 2011 y hasta la fecha, lleva a cabo
				una premiación simbólica a los ‘verdaderos’ actores del futbol. Dedicaremos algunas
				reflexiones al trabajo de estos forjadores y sus implicaciones en la memoria
				colectiva local.</p>
			<p>Fruto de este repositorio memorístico es el libro <italic>Que Ruede el Balón. Futbol
					en Tijuana Memoria de Protagonistas</italic>, editado por <xref ref-type="bibr"
					rid="B33">Tarcisio Villarruel en 2009</xref>, miembro activo de la asociación
				antes mencionada. Dicho documento reúne el testimonio de decenas de mujeres y
				hombres que participaron en la consolidación de las diferentes ligas futbolísticas
				de la ciudad. Uno de ellos en específico, el proporcionado por Marco Antonio
				Cabrera, menciona los comienzos de la afición futbolística en los que destaca la
				presencia de familias en la ‘algarabía sana’ y sin violencia que se presentaba en
				las gradas de Parque México o el estadio Romero Manzo. A su vez, los autores de este
				emotivo texto dejan impregnado en sus párrafos un sentido de pertenencia notorio en
				lo que ahora era su nueva casa, Tijuana, Baja California. Con orgullo recuerdan sus
				proezas deportivas, pero es notable el objetivo de trascender la rivalidad deportiva
				para consolidar una comunidad futbolística.</p>
			<p>Dicha comunidad, materializada en asociación civil, lleva algunos años reconociendo a
				los protagonistas reales de los encuentros. Con ello se refieren a las familias de
				las y los jugadores, existe un sentimiento de gratitud hacia los actores que de
				alguna forma posibilitaron la realización de un pasado pletórico. Su afán no es el
				de premiar a las ‘estrellas’ de los equipos, sino reconocer la valía de todos los
				involucrados en las gestas deportivas, incorporan un reconocimiento público con alto
				impacto simbólico a la identidad civil, deportiva y fronteriza.</p>
			<p>Alejados de una idealización de estos sucesos, reconocemos que se trata de ver a la
				actividad deportiva como una trama de significación, que permite la transmisión de
				pautas de significados a las nuevas generaciones. En dicha intersección de
				generaciones, ubicamos ciertos anclajes de identidad que nos ayudan a comprender la
				aparición de la afición al futbol, que en la década de los noventa posibilitó la
				creación de la barra brava.</p>
			<p>Claramente, los miembros del grupo comparten las nociones aportadas por <xref
					ref-type="bibr" rid="B20">Estrada (2009)</xref> respecto de la función
				pedagógica del futbol en la civilidad tijuanense, pero con una marcada percepción
				emotiva sobre el pasado. Nos gustaría aventurar uno de los conceptos novedosos en la
				historiografía para analizar la importancia del espacio y la memoria en la
				intersubjetividad de las comunidades, nos referimos a los “lugares de la memoria”,
				del historiador Pierre Norá (2001). Con esta elaboración teórica, el autor se
				refiere a “toda unidad significativa, de orden material o ideal, de la cual la
				voluntad de los hombres o el trabajo del tiempo ha hecho un elemento simbólico del
				patrimonio memorial de cualquier comunidad” (citado en Allier, 2008, p. 166). En
				nuestra recopilación de datos, nos hemos percatado de la importancia de los lugares
				para la comunidad futbolística. El campo cercano al Puente México, recinto de los
				primeros sucesos en el balompié local, desapareció y cedió su relevancia y función
				al estadio Romero Manzo en la delegación Otay, nombrado así tras la muerte de otro
				promotor destacado del futbol en la región, Jesús Romero Manzo. A su vez, la
				comunidad futbolística ‘migró’ a este lugar para generar otros espacios de
				convivencia ― e.g., casas club ― alrededor del estadio y canchas dedicadas
				exclusivamente a la práctica del futbol. Es por ello por lo que valoramos la
				relevancia simbólica de estos hechos para la comunidad tijuanense. Claramente vemos
				condensada la memoria colectiva, existen equipos que por décadas han transmitido la
				pertenencia a su comunidad a través del deporte. Este anclaje identitario es parte
				de la cultura popular, pero se olvida ante los hitos nacionalistas u otros sucesos
				privilegiados dentro del panorama cultural fronterizo. No es el tema de nuestra
				investigación, pero dejamos esta reflexión como un punto a considerar en la historia
				social del deporte.</p>
			<p>En aras de una consolidación metodológica con referencias empíricas sobre los
				conceptos académicos propuestos, hemos rescatado fuentes orales y hemerográficas de
				los acervos privados de integrantes de asociaciones civiles como <italic>Unidos por
					el Futbol</italic> y <italic>Salón de la Fama del Deporte en Tijuana</italic>.
				Estas fuentes nos han permitido investigar la experiencia del futbol en la frontera,
				a pesar de que carecen de rigor académico ― e.g., publicaciones sin fechas y
				recopilación de textos al azar.</p>
			<p>En la entrevista realizada el 28 de octubre de 2021 se pudieron constatar datos
				relevantes para la historia del futbol de Tijuana y el entramado simbólico implícito
				en su memoria colectiva. Ejemplo vivo de ello es el señor José Luis Sánchez
				González, apodado “el italiano”, quien aportó datos fundamentales que podemos
				correlacionar con el origen tanto de los clubes de futbol como de sus integrantes.
				Dichas correlaciones las podemos ubicar como parte de la narrativa de los migrantes
				cuya adscripción identitaria se configura a partir del contacto social facilitado
				por la actividad deportiva, en este caso el futbol.</p>
			<p>Un caso emblemático que podemos mencionar gracias a los datos aportados es del Club
				Deportivo Jalisco, cuya agremiación y nombre corresponden a los lazos del origen en
				común que se afianzaron en la frontera. Con las fotografías exhibidas pudimos
				constatar que dicho club tuvo por origen la intervención de los hermanos Corona,
				originarios de Guadalajara y que también tuvieron una brillante trayectoria
				deportiva como bolichistas (<italic>bowling</italic>) y fueron empresarios
				prolíficos en la ciudad. Las actividades económicas realizadas tanto en el ramo
				hotelero como restaurantero les permitieron auspiciar al club de futbol y fueron
				sumando integrantes de la misma entidad federativa originaria que ya residían en la
				frontera, como fue el caso del entrevistado, el señor Sánchez, procedente del
				municipio de Quitupan, Jalisco.</p>
			<p>Una situación análoga se presentó con el Club Tecolotlán. Este equipo fue conformado
				por los integrantes de la familia Cuevas que tuvieron por profesión el oficio de
				llanteros y eran originarios de este emblemático pueblo jalisciense. Quienes
				militaron en dicho club conocieron la razón del nombre y formaron generaciones de
				atletas que llevaron el nombre del equipo otorgado por los pioneros futbolistas en
				la región, pero que ahora se identifican como tijuanenses. Por añadidura debemos
				recalcar la importancia de los ‘agentes’ o gestores de la actividad deportiva, en la
				tónica en que la A.C. <italic>Unidos por el Futbol</italic> señala, ellos
				constituyen los protagonistas reales de la práctica deportiva, puesto que sin su
				participación el hecho social deportivo no se hubiese logrado como aconteció en la
				frontera. Ya los hemos destacado en la formación de la liga con el señor Jesús
				Romero Manzo, el señor Héctor ‘México’ Holguín ― originario de Toluca, estado de
				México ― en la formación del Club Zona Norte, y los hermanos Cuevas con el
				Tecolotlán.</p>
			<p>Sumado a dichas consideraciones debemos marcar la importancia de los gremios o
				asociaciones laborales que coexistieron con la actividad futbolística. Entre ellas
				nos parece importante marcar el caso de clubes como el Migración integrado por
				trabajadores de dicha dependencia en el ramo gubernamental, o el de Directivos que
				se conformó a partir de las gestiones de los mismos dirigentes de la liga. Sin duda
				existe toda una veta de investigación para explicar las redes al interior de las
				ligas, sus negocios y el poder ejercido en estos colectivos, pero para los intereses
				del artículo, podemos sintetizar dichas experiencias como el sedimento común de los
				migrantes para echar raíces en la región. Más allá del plano metafórico, el espacio
				fronterizo como experiencia consolidó las bases de la identificación colectiva como
				deportistas/futbolistas y tijuanenses.</p>
			<p>Claro está que no todas las narrativas futbolísticas en la frontera son masculinas,
				nos parece ilustrativo traer el testimonio de Martha Guzmán, pionera de la liga
				femenil y también originaria de Jalisco. Es importante remarcar en sus palabras cómo
				se vinculó al futbol, además de su actividad laboral. Agradecemos a la A.C.
					<italic>Unidos por el Futbol</italic> por recopilar estos testimonios, que
				aunque no sea un texto prolijo en términos académicos, conserva la memoria de los
				participantes para su análisis histórico. Pensamos que es mejor traer las propias
				palabras de la jugadora para proceder con el análisis hermenéutico:</p>
			<disp-quote>
				<p>Nací en Cocula, Jalisco un 29 de julio de 1952. Fui traída a Tijuana de 4 años
					cumplidos y, desde entonces permanezco en esta que es mi ciudad. Amo a Tijuana
					porque es una gran ciudad que recibe con los brazos abiertos a cuantos aquí
					llegan en busca de una mejor vida… Por azares del destino, al enfermar mi padre
					ya no seguí estudiando y tuve que trabajar para ayudar en la economía familiar,
					fue así que comencé mi vida laboral en una fábrica electrónica, iniciándome a
					conocer diferentes ambientes de trabajo y muchas amistades. En esta maquiladora,
					se organizaban torneos de volibol en los cuales participé. El 6 de octubre del
					año 1970, se llevó a cabo el primer encuentro de futbol femenil en la frontera
					mexicana, siendo los equipos Tránsito del Estado contra las “Barahundas” de don
					Gonzalo y Emma González; perdimos ese histórico partido, 2-1. (<xref
						ref-type="bibr" rid="B4"><italic>Anuario de actividades y reseña de
							jugadores</italic>, 2011, p. 205</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>
				<fig id="f2">
					<label>Figura 2</label>
					<caption>
						<title>El jalisciense Club Tecolotlán en prensa</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-26-e7323-gf2.png"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B2">Archivo del <italic>Salón de la
								Fama del Deporte en Tijuana</italic></xref>.</attrib>
					<attrib>Agradecemos al consejo directivo su amable atención a la solicitud de
						fuentes para la realización de este estudio, en especial a su presidente
						César Meza Sandoval, al Ing. Víctor Cortés Gonzáles y a Ezequiel Delgado
						Gómez.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Nuestra futbolista refiere temas de vital importancia que nos aproximan a la
				hermenéutica de la experiencia fronteriza a partir del futbol. La coyuntura
				histórica del Programa de Industrialización Fronteriza desde la década de los
				sesenta trajo grandes cambios en la población tijuanense, ello marcó pautas de
				reciprocidad que posteriormente se convertirían en apropiación comunitaria. De
				nuevo, se menciona la importancia de las y los patrocinadores del deporte, así como
				la intervención de gremios tan variados como la maquila o burócratas.</p>
			<p>
				<fig id="f3">
					<label>Figura 3</label>
					<caption>
						<title>Hito del deporte en la frontera: la copa Kennedy</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-26-e7323-gf3.png"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B2">Archivo del <italic>Salón de la
								Fama del Deporte en
						Tijuana</italic></xref><italic>.</italic></attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Dentro de las experiencias que podemos rescatar como rituales de civilidad,
				encontramos como un acontecimiento emblemático la copa Kennedy, celebrada en 1965 en
				Tijuana y que condensó el nacionalismo que se vivía en la región fronteriza. Dicha
				justa deportiva invitaba a equipos de futbol de Estados Unidos, de ciudades próximas
				a la frontera como San Francisco o Los Ángeles. Este suceso causó gran expectativa
				puesto que el equipo tijuanense representó metonímicamente a toda una nación, un
				país que se veía distante, pero que se sentía a partir del deporte. El anclaje
				identitario que presupone el nacionalismo ha sido cuestionado en Tijuana por adaptar
				modismos estadounidenses en el lenguaje, música, cultura popular, entre otros. Pero
				en este episodio, referido en la <xref ref-type="fig" rid="f3">Figura 3</xref>,
				encontramos la consolidación de la afición futbolística, su carácter regionalista y
				mexicanista que formaron la experiencia común como tijuanenses.</p>
			<p>Los acontecimientos, narrativas y correlaciones que se establecieron en el presente
				artículo son una aproximación a la hermenéutica del deporte en Tijuana. En este
				sentido, los conceptos del historiador <xref ref-type="bibr" rid="B27">Reinhart
					Koselleck (2001)</xref> ‘espacio de experiencia’ y ‘horizonte de expectativa’
				representan un anclaje teórico para la comprensión de la identidad fronteriza,
				siempre cuestionada e inestable en los símbolos que le son propios. A partir de la
				narrativa de los protagonistas y pioneros del futbol en la región, pudimos constatar
				que el ‘espacio de experiencia’ compartido cumple con las características de ser un
				espacio marcado por la frontera, esto significa que las relaciones migratorias,
				económicas, políticas, laborales y comunitarias se circunscriben al flujo constante,
				pero que a la vez recurren a experiencias colectivas que los acercan a su comunidad,
				como pueden ser el origen o las demás actividades cotidianas señaladas aunadas al
				deporte. Ello constituyó, en parte significativa, lazos e identificación social de
				quienes participaron en las justas deportivas, ya sea directamente como jugadores,
				patrocinadores, gestores, comerciantes, familias y un largo etcétera de agentes que
				propiciaron el hecho social-deportivo.</p>
			<p>Sin embargo, hemos de reconocer que el ‘horizonte de expectativa’ se presenta difuso
				en su explicación, habría que acudir al análisis micro-social para describir lo que
				significó ser de frontera para estos actores futbolísticos. En el caso del señor
				Luis Sánchez, ello implicó nunca regresar a su lugar de origen, migrar hacia San
				Diego para trabajar y procrear una familia de cinco integrantes que poco conocen del
				pueblo originario de su padre, quien a su vez acudió al futbol para mantener apego a
				su nacionalidad y pertenencia. En términos académicos, podemos encontrar analogía
				con las diásporas de migrantes alrededor del mundo, pero en el caso tijuanense se
				aprecia que la movilidad social generó relaciones cristalizadas en las acciones
				cotidianas. El futbol fue un pretexto para la identificación colectiva que a la
				postre marcó un ‘horizonte’ como gente de frontera, un nodo entre la mexicanidad y
				la migración como aspecto <italic>sui generis</italic> de la ciudad que enmarcamos
				como fundamental en su comprensión como ente sociohistórico.</p>
			<p>
				<fig id="f4">
					<label>Figura 4</label>
					<caption>
						<title>Nacionalismo en las canchas</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-26-e7323-gf4.png"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B2">Archivo del <italic>Salón de la
								Fama del Deporte en
						Tijuana</italic></xref><italic>.</italic></attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Este breve recuento de la aparición de la afición futbolística nos ofrece la
				posibilidad de aseverar que todo fenómeno presente o contemporáneo en materia
				futbolística, es resultado de un proceso histórico de más de medio siglo. Sería
				injusto decir que solo desde la profesionalización del futbol o con los equipos en
				primera y segunda división comenzó la sociabilidad alrededor de este deporte. Los
				aficionados ― en otras latitudes dirían ‘hinchas’ ― ya existían antes del Club
				Tijuana F.C. o como popularmente se conocen, ‘los Xolos’.<xref ref-type="fn"
					rid="fn3"><sup>3</sup></xref> Hemos demostrado con evidencia empírica que la
				afición futbolística se manifiesta desde mitades del siglo XX con actores sociales,
				familias y migrantes que aportaron al crisol cultural de la frontera
				bajacaliforniana. Algunas versiones se centran en la inmediatez del fenómeno como
				una particularidad de la región fronteriza,<xref ref-type="fn" rid="fn4"
						><sup>4</sup></xref> pero carecen de perspectiva histórica, es por ello que
				no han logrado una interpretación verosímil sobre esta representación cultural
				tijuanense.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>Creemos que es importante relativizar la afición reciente al equipo profesional de
				futbol <italic>Xoloitzcuintles de Caliente</italic> y la masificación del futbol en
				la ciudad de Tijuana. En primera instancia, la afición a un deporte es antecedida
				por la práctica de este. Así, se entiende que la práctica del futbol como actividad
				recreativa llegó con la ola de migración posterior al reformismo cardenista. Los
				migrantes no viajan solos, sino que llevan un repertorio cultural amplio que
				reproducen en otros contextos. Dicha reterritorialización necesita de arenas
				simbólicas en las que sus asociaciones adquieran sentido dentro de las prácticas
				cotidianas. De esta forma comprendemos cómo se gestaron clubes futbolísticos con
				amplia tradición; como ejemplo de ello tenemos al Club Zona Norte cuyo apego se
				manifiesta en relación con una colonia popular de la ciudad o el Instituto de
				Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) Sinaloa con
				representación de los migrantes de esta entidad federativa. Ambos clubes han
				consolidado una territorialidad particular, con décadas de existencia y siguen
				vigentes en los campos Romero Manzo en la delegación de Otay, Tijuana, Baja
				California.</p>
			<p>Asimismo, consideramos que los aportes antropológicos nos han brindado guías
				epistémicas a seguir. <xref ref-type="bibr" rid="B25">Huizinga (1949)</xref> y su
				concepto <italic>homo ludens</italic> nos han clarificado que “la cultura se juega”
				la forma en que se asimilan las prácticas culturales se gesta a partir del aspecto
				lúdico de la actividad. Es por ello por lo que en Tijuana se consolidó una afición
				futbolística como parte de una historia local íntimamente ligada a la migración, a
				pesar de la influencia estadunidense ― por ejemplo, el béisbol y básquetbol han sido
				los deportes históricamente predilectos de las poblaciones norteñas. Aquí tenemos
				otro aspecto ineludible al analizar los particularismos culturales de la región, la
				condición fronteriza actúa como eje explicativo del devenir histórico de las
				prácticas culturales y su representación.</p>
			<p>Este breve ensayo no tiene el propósito de juzgar qué prácticas deben ser socialmente
				aceptables. La libertad de los seres humanos no se constriñe a los criterios de la
				moralidad, pues estos son marcos de referencia que no siempre se alinean con el
				pensar o sentir de las personas. El ‘acuerdo social’ está cruzado por la imposición
				de pautas heredadas. Sin embargo, las mencionadas pautas no deben ser interpretadas
				como restricciones aplastantes, sino que constituyen un elemento toral del ‘espacio
				de experiencia’, el sedimento vivencial que potencializa las relaciones sociales del
				día a día. Es por ello que el deporte y la memoria colectiva concatenan sentidos,
				sociabilidades y agentes, cuya relevancia se puede demostrar en diferentes
				contextos.</p>
			<p>Ante la precariedad en las instituciones sociales, se debe valorizar la importancia
				de los discursos que promueven la continuidad de la comunidad. Un gran filósofo
				existencialista tuvo la agudeza de reflexionar sobre el comportamiento instintivo de
				los humanos, Albert Camus. En su novela, <italic>La Peste</italic> se mencionan las
				‘medidas profilácticas’ para contener la propagación de la enfermedad, son estos
				esfuerzos y la suma de individualidades en donde el autor encuentra la bondad del
				ser humano. Y es lo que uno se puede cuestionar: ¿por qué si conocemos los males de
				la sociedad, no tomamos las medidas para prevenir estas enfermedades? No nos
				referimos a los extremos de la eugenesia, pero sí consideramos que la higiene social
				debe estar basada en medidas precautorias: educación, salud, esparcimiento, arte,
				deportes; prácticas que logren la plenitud de las personas en sociedad.</p>
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					<volume>2</volume>
					<issue>1</issue>
					<fpage>112</fpage>
					<lpage>118</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B31">
				<mixed-citation>Segura Trejo, F., y Govea, A. I. (2016). El Fútbol en Tres Tiempos
					Sociales: Observaciones de un Festival Asociativo en Caju, Río de Janeiro,
					Brasil 2014. <italic>podium Sport, Leisure and Tourism Review</italic>, 5 (2),
					1-14.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Segura Trejo</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Govea</surname>
							<given-names>A. I.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2016</year>
					<article-title>El Fútbol en Tres Tiempos Sociales: Observaciones de un Festival
						Asociativo en Caju, Río de Janeiro, Brasil 2014</article-title>
					<source>podium Sport, Leisure and Tourism Review</source>
					<volume>5</volume>
					<issue>2</issue>
					<fpage>1</fpage>
					<lpage>14</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B32">
				<mixed-citation>Villanueva, A., y Gómez, G. (2018). Hinchadas, barras bravas y
					fútbol colombiano. Perspectivas críticas desde las investigaciones sociales.
						<italic>Revista de Ciencias Sociales</italic>, <italic>27</italic> (41),
					211-33.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Villanueva</surname>
							<given-names>A.</given-names>
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							<surname>Gómez</surname>
							<given-names>G.</given-names>
						</name>
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					<year>2018</year>
					<article-title>Hinchadas, barras bravas y fútbol colombiano. Perspectivas
						críticas desde las investigaciones sociales</article-title>
					<source>Revista de Ciencias Sociales</source>
					<volume>27</volume>
					<issue>41</issue>
					<fpage>211</fpage>
					<lpage>233</lpage>
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			<ref id="B33">
				<mixed-citation>Villarruel, T. (2009). <italic>Que ruede el balón</italic>. Tijuana:
					Península.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
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							<surname>Villarruel</surname>
							<given-names>T.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<source>Que ruede el balón</source>
					<publisher-loc>Tijuana</publisher-loc>
					<publisher-name>Península</publisher-name>
				</element-citation>
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			<ref id="B34">
				<mixed-citation>Vinnai, G. (2003). <italic>El fútbol como ideología</italic>.
					Madrid: Siglo XXI.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
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							<surname>Vinnai</surname>
							<given-names>G.</given-names>
						</name>
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					<year>2003</year>
					<source>El fútbol como ideología</source>
					<publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
					<publisher-name>Siglo XXI</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B35">
				<mixed-citation>Viñas, C. (2005). <italic>El mundo ultra: los radicales del fútbol
						español</italic>. Madrid: Temas de hoy.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
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							<surname>Viñas</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
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					<year>2005</year>
					<source>El mundo ultra: los radicales del fútbol español</source>
					<publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
					<publisher-name>Temas de hoy</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p>Entre numerosos daños materiales por las protestas, hubo 25 muertos en las calles
					argentinas durante ese trágico diciembre. Para mayores cifras de la situación
					económica, consultar el artículo de <xref ref-type="bibr" rid="B5">Alabarces
						(2006a)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>Agradecemos concretamente a sus miembros por su colaboración al prestar sus
					archivos, tiempo e interés a nuestro proyecto de investigación.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>Gracias a las amables observaciones de los lectores del artículo, podemos matizar
					esta aseveración. El establecimiento mismo del Club Tijuana como una plaza
					futbolística rentable se debe precisamente a que el ‘horizonte de expectativa’
					de los fronterizos en la región demandó la aparición de un equipo propio ― más
					allá de los aficionados a otros clubes ― y ello se gestó gracias a las
					experiencias comunes. En la prensa local persisten algunas voces que agradecen a
					la familia Hank la aparición del futbol en Tijuana, a ello nos referimos con la
					crítica mencionada.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>Nos referimos en específico al documental Club Frontera, cuya investigación
					histórica es muy limitada y pareciera un promocional del equipo para los ojos
					externos. Sin embargo, se repite constantemente la idea del futbol en Tijuana
					como un suceso reciente, noción que negamos rotundamente.</p>
			</fn>
		</fn-group>
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