<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<!DOCTYPE article
  PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1 20151215//EN" "https://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="1.1" specific-use="sps-1.9" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">lh</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>Letras históricas</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Let. hist.</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="ppub">2007-1140</issn>
			<issn pub-type="epub">2448-8372</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="other">00101</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.31836/lh.27.7348</article-id>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Entramados</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
			<title-group>
				<article-title>Conflicto territorial entre el pueblo de Santiago Undameo y la orden de los agustinos, Michoacán, Nueva España</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Land conflict between the town of Santiago Undameo and the Augustinian Older, Michoacán, New Spain</trans-title>
				</trans-title-group>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-7397-2175</contrib-id>
					<name>
						<surname>Cortés Vargas</surname>
						<given-names>Alelí J.</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1"><sup>*</sup></xref>
				</contrib>
				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0003-1466-4935</contrib-id>
					<name>
						<surname>Lefebvre</surname>
						<given-names>Karine</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1"><sup>*</sup></xref>
				</contrib>
				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-9626-0322</contrib-id>
					<name>
						<surname>Urquijo Torres</surname>
						<given-names>Pedro S.</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1"><sup>*</sup></xref>
				</contrib>
				<aff id="aff1">
					<label>*</label>
					<institution content-type="original">Universidad Nacional Autónoma de México-Sede Morelia. Antigua Carretera a Pátzcuaro No. 8701, Morelia, Michoacán, México. acortes@pmip.unam.mx, karine.lefebvre07@gmail.com, psurquijo@ciga.unam.mx</institution>
					<institution content-type="normalized">Universidad Nacional Autónoma de México</institution>
					<institution content-type="orgname">Universidad Nacional Autónoma de México</institution>
					<addr-line>
						<city>Morelia</city>
						<state>Michoacán</state>
					</addr-line>
					<country country="MX">Mexico</country>
					<email>acortes@pmip.unam.mx</email>
					<email>karine.lefebvre07@gmail.com</email>
					<email>psurquijo@ciga.unam.mx</email>
				</aff>
			</contrib-group>
			<pub-date date-type="pub" publication-format="electronic">
				<day>05</day>
				<month>01</month>
				<year>2023</year>
			</pub-date>
			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<year>2023</year>
			</pub-date>
			<issue>27</issue>
			<elocation-id>e7348</elocation-id>
			<history>
				<date date-type="received">
					<day>20</day>
					<month>11</month>
					<year>2021</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>23</day>
					<month>03</month>
					<year>2022</year>
				</date>
			</history>
			<permissions>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/" xml:lang="es">
					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<abstract>
				<title>Resumen:</title>
				<p>Este artículo analiza el conflicto por tierras en el siglo XVIII entre los indios del pueblo
					de Santiago Undameo y los religiosos agustinos de Valladolid y Tiripetío. Se
					analizaron documentos de litigios conservados en el Archivo General de la Nación
					y del Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán; estos fueron las fuentes
					con las que se elaboró cartografía específica mediante el uso de herramientas de
					Sistema de Información Geográfica (SIG). Observamos cómo el conflicto estudiado
					tuvo distintos momentos de tensión territorial, originados desde las donaciones
					de tierras del siglo XVI, y cómo ocasionó imprecisiones en los límites
					jurisdiccionales, la falta o desaparición de títulos que acreditaron la
					propiedad y el acaparamiento de tierras. Además, se argumenta que las
					composiciones de tierras permitieron a los indios iniciar procesos para la
					recuperación de sus propiedades.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract:</title>
				<p>This article analyzes the 18<sup>th</sup>-century territorial conflict between the native
					community of the town of Santiago Undameo and the Augustinian monks of
					Valladolid and Tiripetío. Documented legal disputes from the Archivo General de
					la Nación and the Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán were
					analyzed; these were the sources with which cartography was elaborated using of
					Geographic Information System (GIS) tools. We observed how the studied conflict
					had different moments of territorial tension, originating from
					16<sup>th</sup>-century land donations, and how it caused inaccuracies in the
					jurisdictional limits, the lack or disappearance of titles that accredited the
					property and the grabbing of land. In addition, it is argued that the
					‘composiciones de tierra' allowed the native communities to initiate processes
					for the recovery of their properties.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Composiciones de tierras</kwd>
				<kwd>concesiones</kwd>
				<kwd>haciendas</kwd>
				<kwd>litigios de tierras</kwd>
				<kwd>Nueva España</kwd>
				<kwd>Orden de San Agustín</kwd>
			</kwd-group>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Composiciones</kwd>
				<kwd>grants</kwd>
				<kwd>haciendas</kwd>
				<kwd>land disputes</kwd>
				<kwd>New Spain</kwd>
				<kwd>Order of Saint Augustine.</kwd>
			</kwd-group>
			<counts>
				<fig-count count="10"/>
				<table-count count="0"/>
				<equation-count count="0"/>
				<ref-count count="34"/>
				</counts>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>En esta investigación se analiza el conflicto por las tierras suscitado entre los indios del
				pueblo de Santiago Undameo y los religiosos agustinos de los conventos de Tiripetío
				y Valladolid, en el siglo XVIII. En buena medida el contencioso fue provocado por
				las imprecisiones en el establecimiento de los límites jurisdiccionales, la falta o
				desaparición de títulos que acreditaran la propiedad y el acaparamiento. El
				conflicto se remontaba a 1558, cuando los indios de Santiago Undameo hicieron una
				donación de tierras a los agustinos de Tiripetío.<xref ref-type="fn" rid="fn1"
						><sup>1</sup></xref>
			</p>
			<p>Sin embargo, para el siglo XVIII, los principales del pueblo expresaron grandes carencias de
				tierras, lo cual detonó en desacuerdos entre los religiosos y el pueblo por la
				legítima posesión de tierras y de sus usos. En este sentido, la investigación aborda
				una parte del conflicto territorial que involucró, además de la orden de los
				agustinos, a Francisco Pagola, dueño del rancho de Oporo; José María Castro, dueño
				de la hacienda del Rincón; al convento de religiosos Carmelitas de la ciudad de
				Valladolid; a los propietarios de la hacienda de Etúcuaro, así como algunos otros
				pueblos de naturales como San Salvador Atécuaro y San Nicolás Obispo. No obstante,
				es importante señalar que fue con los agustinos de los conventos de Tiripetío y
				Valladolid con quienes se prolongaron las querellas. Por tal motivo, en esta
				investigación nos enfocamos en el momento en que se ejecutó el deslinde y apeo, con
				los cuales fueron restituidas las tierras a Santiago Undameo; es decir, en el año de
				1791, y nos extendemos hasta el año 1808, cuando se generó un nuevo conflicto, esta
				vez entre los agustinos y el clero secular de la ciudad de Valladolid.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="methods">
			<title>Procedimiento metodológico</title>
			<p>Planteamos un análisis geográfico e histórico, en el que se ponderan los aspectos
				territoriales que se disputan: las tierras y el acceso al agua del río Grande. Se
				analizó información documental y cartográfica, resguardada en el Archivo General de
				la Nación (AGN), colección Mapas e Ilustraciones, ramo Tierras, y en el Archivo de
				la Provincia Agustiniana de Michoacán (APAMI), ramo Bienes temporales. La
				información documental se sometió a una base de datos para sistemas de información
				geográfica (SIG). El procesamiento en SIG permitió almacenar, analizar y proyectar
				datos - en este caso de carácter histórico - dentro de un marco espacial
				interpretativo (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Hermann, 2015, pp. 87-88</xref>;
					<xref ref-type="bibr" rid="B16">Hunter, 2010, pp. 9-10</xref>; <xref
					ref-type="bibr" rid="B18">Lefebvre, 2017, pp. 215-16, 232</xref>; <xref
					ref-type="bibr" rid="B31">Sluyter, 2001, pp. 26-29</xref>). En nuestro caso, la
				orientación del SIG a la historia, la documentación primaria, así como la revisión
				bibliográfica, permitieron plantear escenarios hipotéticos referentes a los lugares
				en disputa que, de otra manera, serían complicados de visualizar. El software
				utilizado fue ArcMap, versión 10.5.</p>
			<p>El SIG orientado a la investigación histórica permite elaborar una representación visual de la
				ubicación de las tierras, sus formas, dimensiones y usos; por tanto, una mayor
				aproximación al patrón de distribución y extensión espacial de las propiedades. De
				esta manera, es una herramienta pertinente para el análisis geográfico mediante la
				composición y superposición de los datos y fuentes históricas, proporcionando
				información espacial sobre los escenarios de épocas pasadas. La cartografía
				elaborada a partir de estos procedimientos es el resultado de la interpretación
				espacial de datos históricos, basado en el estudio de las características de las
				propiedades de la tierra, la descripción de los paisajes en las fuentes y su
				verificación en recorridos de campo. En la práctica, las formas geométricas y las
				medidas de las tierras planteadas por las ordenanzas novohispanas no fueron
				aplicadas de manera estricta, debido a la topografía accidentada, los elementos
				naturales que no lo permitían o por la limitación propia de los instrumentos de
				medición que impedían trazar líneas rectas en distancias grandes. Se trata, por
				tanto, de una “representación ideal”, que se corrobora en campo por el registro de
				vestigios materiales (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Aguilar-Robledo, 2009, pp.
					29-30</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B26">Prem, 1988, pp. 136-39</xref>;
					<xref ref-type="bibr" rid="B31">Sluyter, 2001, pp. 27-31</xref>;). Se
				requirieron, asimismo, las bases cartográficas sobre las cuales se trabajó la
				información obtenida de las fuentes. Recurrimos a los planos topográficos en escala
				1:20 000 y 1:50 000 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de
				los cuales se pudieron identificar elementos del relieve y cuerpos de agua.</p>
			<p>Se analizaron también las <italic>Relaciones Geográficas</italic> de los pueblos de Tiripetío
				(1580) y de Santiago Undameo (1579), cuando se llamaba Necotlán,<xref ref-type="fn"
					rid="fn2"><sup>2</sup></xref> las cuales brindaron los antecedentes sobre la
				fundación de estos poblados (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Acuña, 1987, pp. 185-87,
					339-46</xref>). A su vez, las crónicas agustinas son documentos que
				contribuyeron en gran medida a esta investigación. En primer lugar, para reconocer
				la historia de la orden desde diferentes épocas y momentos (<xref ref-type="bibr"
					rid="B6">De Grijalva, 1624, pp. 35-42, 86-88, 461-62</xref>), brindando el
				panorama en el cual arribaron a la región, y establecieron las primeras fundaciones
					(<xref ref-type="bibr" rid="B4">Basalenque, 1673, pp. 31-40</xref>), registraron
				a los pueblos y se vincularon con personajes claves para llevar a cabo la misión. En
				segundo lugar, brindaron descripciones muy ricas del paisaje, la percepción que
				tuvieron de los elementos de la naturaleza como ríos, montañas, árboles, plantas y
				flores (<xref ref-type="bibr" rid="B5">De Escobar, 1729, pp. 296-97</xref>).</p>
			<p>Con el análisis de documentos y el procesamiento cartográfico tratamos de responder las
				siguientes preguntas: ¿cómo fue el proceso de otorgamiento y repartición de tierras
				en la región durante el siglo XVI y XVII?, ¿qué propició la confrontación, en
				concreto, entre el pueblo de Santiago Undameo y los agustinos en el siglo XVIII?,
				¿cómo se representa este conflicto cartográficamente?</p>
			<p>Las querellas territoriales entre Santiago Undameo y la orden de los agustinos han captado la
				atención de diferentes especialistas, considerando sobre todo aspectos jurídicos,
				sociales y culturales (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Castro, 1997, pp.
					227-47</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez, 2006, pp.
					87-96</xref>), otros que han retomado la problemática de las tierras de la
				ciudad de Valladolid en donde se ven involucrados los agustinos, otros religiosos y
				particulares (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Herrejón, 2000, p. 266</xref>; <xref
					ref-type="bibr" rid="B19">López, 2009, pp. 160-62</xref>). Además, existen
				investigaciones como la de <xref ref-type="bibr" rid="B32">Eugenia Solís (2002, pp.
					301-3)</xref> que brinda un marco referencial de los litigios de los agustinos
				con particulares por asuntos de tierras. En nuestro caso, nos hemos enfocado al
				conflicto particular entre el pueblo de Santiago Undameo y los agustinos desde una
				perspectiva fundamentalmente geográfica, recurriendo a la representación
				cartográfica para visualizar las disputas por las propiedades de la tierra.</p>
			<p>El análisis del conflicto territorial en Santiago Undameo en el siglo XVIII, visto
				específicamente desde una perspectiva geográfica e histórica, permite abordar un
				análisis histórico en donde el espacio juega un papel fundamental, en tanto agente
				primordial para desentrañar las razones que tuvieron los agustinos y el pueblo de
				Santiago Undameo para defender tan fervientemente las tierras en disputa. Esta
				problematización, fundamentalmente geográfica, permite revelar la importancia de la
				ubicación estratégica de las propiedades agustinas en el área, buscando en todo
				momento las tierras más fértiles con fácil acceso de los recursos hídricos y mano de
				obra.</p>
			<p>En primer lugar, en este artículo se expone el contexto geográfico e histórico y la
				descripción de las formas de propiedad de la tierra. Posteriormente, abordamos el
				conflicto territorial a partir del reconocimiento de dos fases históricas. La
				primera corresponde a la restitución de las 600 varas que los indios solicitaban
				“por razón de pueblo”.<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> La segunda
				alude a la solicitud del deslinde de las tierras de Cuapio y Patamoro, donde se
				había asentado la hacienda de Santa Rosalía, perteneciente al convento de
				Valladolid. Finalmente, se presentan las conclusiones de la investigación.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>Contexto histórico y geográfico del conflicto territorial</title>
			<p>El área de estudio se sitúa en la porción sur de la cuenca del lago de Cuitzeo, a una altitud
				que va de los 2 100 a los 3 000 msnm, en la cumbre más elevada, que es el cerro El
				Águila. Se trata de una zona montañosa que forma parte del Eje Volcánico Transversal
				Mexicano. La región se caracteriza por un clima templado y lluvias moderadas. El
				topónimo de Undameo, “Lugar entre tres ríos”, remite a la riqueza hídrica del lugar.
				El principal afluente lo constituye el río Grande, que atraviesa también la ciudad
				de Morelia (antigua Valladolid) y que desemboca en el lago de Cuitzeo, al norte. La
				triada a la que alude el topónimo del pueblo se complementa con el río Tirio y el
				Santa Rosalía. Desde el siglo XVI, la posición geográfica fue clave en la
				estructuración territorial del occidente novohispano. Las descripciones geográficas
				de la provincia de Michoacán hacen referencia a que el pueblo de Santiago
				Undameo-Necotlán estaba asentado junto al camino real que vinculaba a la ciudad de
				México con Valladolid y, más al noroccidente, con reino de la Nueva Galicia y la
				ciudad de Guadalajara (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Ochoa y Sánchez,1985, p.
					112</xref>). Esto se puede visualizar en la <xref ref-type="fig" rid="f1">Figura
					1</xref>.</p>
			<p>
				<fig id="f1">
					<label>Figura 1</label>
					<caption>
						<title>Cartografía de ubicación área de estudio</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf1.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002, p. 31)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>En las primeras décadas del siglo XVI, el pueblo de Necotlán - <italic>i.e.,</italic> Santiago
				Undameo - estaba conformado por una población compuesta por pirindas o matlatzincas
					(<xref ref-type="bibr" rid="B4">Basalenque, 1673, pp. 246-47</xref>). De acuerdo
				con la Relación Geográfica de Tiripetío y Necotlán, los pueblos contaban con tierras
				fértiles para la siembra tanto de regadío y temporal, que le permitieron tener
				buenas sementeras de maíz, chiles, frijoles y calabazas, que servían para el
				autoconsumo, pero también al ubicarse en las cercanías de un camino real principal,
				le permitió crear redes comerciales con la ciudad de Valladolid (<xref
					ref-type="bibr" rid="B8">Ochoa y Sánchez, 1985, pp. 112, 182-83</xref>).</p>
			<p>Con la llegada de los agustinos a la Nueva España, en 1533, los religiosos iniciaron el
				proceso de expansión evangelizadora que los llevó, en 1537, a establecerse en
				Tiripetío. Este convento cobró importancia no sólo por ser la antesala en el avance
				evangelizador hacia la región de Tierra Caliente, hacia el sur, sino porque además
				se convirtió en una casa de estudios con la capacidad para sostener a los novicios
				en la provincia eclesiástica de Michoacán, donde los instruyó en teología, artes y
				lenguas (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Basalenque, 1673, p. 65</xref>; <xref
					ref-type="bibr" rid="B5">De Escobar, 1729, pp. 157-58</xref>; <xref
					ref-type="bibr" rid="B28">Rubial, 1989, p. 137</xref>). En 1548, se fundó el
				convento agustino en Valladolid, ciudad que, a partir de 1580, fungió como sede del
				Obispado de Michoacán, mientras que en 1602 el convento de San Agustín se convirtió
				en la sede de la provincia de San Nicolás de Tolentino (<xref ref-type="bibr"
					rid="B6">De Grijalva, 1624, p. 461</xref>).</p>
			<p>En 1595, se fundó el convento agustino en el pueblo de indios de Necotlán, el cual representó
				un nodo de conexión territorial entre los con ventos de Tiripetío y Valladolid.
				Necotlán se convirtió en pueblo cabecera hacia 1544, después de separarse de
				Matalcingo (Charo). El establecimiento del convento en el pueblo se realizó, entre
				otros aspectos, con el fin de superar la dificultad que tenían los indígenas para
				acudir cada domingo a la ciudad de Valladolid para recibir los sacramentos. Las
				autoridades indígenas del pueblo se comprometieron a sustentar el manteni miento del
				convento y de los frailes. A partir de ello, se vincularon como pueblos sujetos a la
				doctrina Atécuaro, Tziquí, Etúcuaro y Cupuio (<xref ref-type="bibr" rid="B13"
					>Gerhard, 1986, pp. 360-61</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Jaramillo,
					1991, pp. 57- 58</xref>). Las tres fundaciones conventuales -
					<italic>i.e.,</italic> Valladolid, Tiripetío y Undameo-Necotlán - fungieron como
				nodos en eje territorial conventual, al que se sumó Charo. Esta región permitió a
				los mendicantes el aprovechamiento de la agricultura en el valle conformado por el
				río Grande y sus afluentes.</p>
			<p>A lo largo del siglo XVII, la orden agustina privilegió la ocupación del valle del río Grande
				para el establecimiento de haciendas (véase <xref ref-type="fig" rid="f2">Figura
					2</xref>). Las regiones llanas y la cercanía a los afluentes de agua, permitió a
				los religiosos controlar el recurso hídrico, mediante la apertura de sistemas de
				riego. El convento de Tiripetío, con sus respectivas haciendas, tenían por el sur
				una gran ciénega que en tiempo de lluvias desaguaba en el río Grande que pasaba por
				Undameo - cercano al convento de Santiago Apóstol y la hacienda de Santa Rosalía - y
				se incorporaban los arroyos de Acuitzio y Undameo. Al acercarse a Valladolid se unía
				el río de Santa Catarina llevando el curso hasta la villa de Charo y posteriormente
				precipitaba su caudal hasta la laguna de Cuitzeo y Yurirapúndaro, donde también se
				establecieron conventos y haciendas de la orden (<xref ref-type="bibr" rid="B5">De
					Escobar, 1729, p. 36</xref>). El río Grande que pasaba por Santiago Undameo le
				dio al convento una posición estratégica para el control del territorio, ya que
				hacía funcionar un molino de pan que les permitió a los agustinos moler los granos
				no solamente de su convento, sino además suministrar de ellos a conventos y
				haciendas circundantes.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref>
			</p>
			<p>
				<fig id="f2">
					<label>Figura 2</label>
					<caption>
						<title>Ubicación de conventos y haciendas administradas por los conventos de Valladolid y Tiripetío en el siglo XVIII</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf2.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002, p. 31)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez (2006)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Además de la ruta que enlazaba a la capital de Nueva España con el reino de Nueva Galicia,
				atravesando Michoacán, se encontraba otro camino real menor, pero regionalmente
				importante, que vinculaba a Atécuaro con Undameo, el cual permitía el flujo de
				mercancías y personas con el pueblo de Charo.<xref ref-type="fn" rid="fn5"
						><sup>5</sup></xref> En cuanto a las distancias, las redes de estructuración
				territorial de Santiago Undameo eran, aproximadamente, las siguientes: 4 leguas (19
				km) a Valladolid, capital de la provincia; 2 leguas (10 km) al convento de
				Tiripetío; 10 leguas (43 km) a la ciudad de Pátzcuaro, y 9 leguas (37 km) al pueblo
				cabecera de Charo (véase <xref ref-type="fig" rid="f3">Figura 3</xref>).</p>
			<p>
				<fig id="f3">
					<label>Figura 3</label>
					<caption>
						<title>Cartografía de caminos principales</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf3.jpg"/>
					<attrib>Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 2019. Conjunto de datos vectoriales de la carta topográfica escala 1:250 000.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>La importancia de Valladolid como nodo del sistema regional radicaba en la centralidad de los
				poderes civiles y eclesiásticos ahí asentados, generando flujos tanto de personas
				como de productos. La capital, en constante crecimiento, se sometió a movimientos
				migratorios con los pueblos vecinos, que sirvieron como mano de obra indígena y que
				se fueron congregando en los barrios. Así también, los indios en Valladolid pasaron
				de prestar servicio personal obligatorio y gratuito a la contratación libre en las
				zonas rurales como pegujaleros, laboríos o gañanes (<xref ref-type="bibr" rid="B25"
					>Paredes, 2010, p. 38</xref>).</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>Propiedad de la tierra</title>
			<p>En la provincia de Michoacán, las primeras encomiendas se otorgaron después de 1524 (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Piñón, 1984, p. 110</xref>). Tiripetío se encomendó a Juan de Alvarado, quien invitó a los agustinos a incursionar en la región, con el fin de que se hicieran cargo de la evangelización de los indios de su encomienda (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Gerhard, 1986, p. 355</xref>). La orden religiosa logró consolidar su presencia regional en el transcurso del siglo XVI. Juan de Alvarado, además de otorgar ayuda y sustento material, les heredó un gran número de tierras, entre ellas las minas de Curucupaseo, ubicadas en el actual municipio de Madero (<xref ref-type="bibr" rid="B5">De Escobar, 1729, p. 149</xref>).</p>
			<p>La principal forma de concesión de tierra durante los siglos XVI y XVII fueron las mercedes de
				las tierras realengas. Estas podían ser otorgadas por el rey de forma individual o a
				los poblados en colectivo bajo el derecho de posesión histórica “desde la época de
				su gentilidad” (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Castro, 1997, p. 230</xref>). Este
				tipo de adjudicaciones fue uno de los principales argumentos que presentó el pueblo
				de Santiago Undameo para el reclamo de sus tierras. Los primeros registros de
				otorgamiento en la región Tiripetío-Valladolid datan de 1551 y los beneficiados
				fueron los miembros de la élite indígena y algunos españoles (véanse <xref
					ref-type="fig" rid="f4">Figuras 4</xref> y <xref ref-type="fig" rid="f5"
					>5</xref>). Ejemplo de estos últimos es la merced otorgada a Pedro de Villela,
				hijo del encomendero de Uruapan en 1554, la cual se ubicaba en inmediaciones de los
				pueblos de Tiripetío y Necotlán. Este mismo personaje recibió para 1568 y 1585
				nuevas mercedes, una de un sitio de ganado menor y una caballería de tierra y otra
				de un sitio de ganado mayor y dos caballerías de tierra, respectivamente. Por otro
				lado, los pueblos de indios también recibieron mercedes como la concedida a los
				naturales de Tiripetío en 1589, la cual correspondió un sitio de ganado menor que,
				de acuerdo con las unidades territoriales de la época, eran porciones de terreno de
				forma cuadrada que medían 3 333 varas por lado o 18 caballerías de tierra, que
				equivalen a 780 hectáreas. A su vez, existieron otras formas territoriales como el
				sitio de ganado mayor que median 5 000 varas de cada lado que corresponden a 1 756
				hectáreas, mientras que, las caballerías de tierra tenían una distancia de 1 110
				varas por el lado largo y 552 varas por el lado corto, con una superficie de 43
				hectáreas, aproximadamente (<xref ref-type="bibr" rid="B19">López, 2009, p.
					147</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B24">Morín, 1979, p. 14</xref>).</p>
			<p>
				<fig id="f4">
					<label>Figura 4</label>
					<caption>
						<title>Mercedes otorgadas a indios y españoles durante el siglo XVI</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf4.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B19">López (2009, pp. 106-7, 117-18, 127-28, 137-38)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez (2006)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>
				<fig id="f5">
					<label>Figura 5</label>
					<caption>
						<title>Cartografía sobre las mercedes otorgadas a indios y españoles durante el siglo XVI</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf5.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B19">López (2009, pp. 106-7, 117-18, 127-28, 137-38)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez (2006)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Se tiene registro que desde 1550 los agustinos recibieron algunas mercedes, como la otorgada por el virrey Luis de Velasco al convento de Tiripetío, para un herido de Molino en las inmediaciones del pueblo de Necotlán, merced que para el siglo XVIII entraría en conflicto con los indios de Santiago Undameo (ver <xref ref-type="fig" rid="f6">Figuras 6</xref> y <xref ref-type="fig" rid="f7">7</xref>).</p>
			<p>
				<fig id="f6">
					<label>Figura 6</label>
					<caption>
						<title>Forma de adquisición agustina en la región Tiripetío-Valladolid durante los siglos XVI-XVII</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf6.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solls (2002, pp. 61-73)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez (2006, pp. 30, 137)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B19">López (2009, pp. 141, 147-48)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>
				<fig id="f7">
					<label>Figura 7</label>
					<caption>
						<title>Cartografía sobre la forma de adquisición agustina en la región Tiripetío-Valladolid
							durante el siglo XVI–XVII</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf7.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B19">López (2009, pp. 141, 147-48)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002, pp. 61-73)</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Villagómez (2006, pp. 30, 137)</xref>.</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>De acuerdo con <xref ref-type="bibr" rid="B7">Francisco de Solano (1991, pp. 90-96)</xref>,
				existieron tres momentos en torno a la propiedad eclesiástica. El primero tiene que
				ver con la prohibición de venta de tierras al clero regular, a partir de la Real
				Cédula de 1535. La segunda se refiere con la anulación de ventas al clero a partir
				1543, que paradójicamente permitía la composición de tierras a la iglesia, pero es
				hasta 1692 que se establecieron instancias como la Real Audiencia Privativa de
				Tierras la Superintendencia del Beneficio de Composición de Tierras, que se
				encargaba del control y vigilancia de las composiciones. El tercer momento fue la
				secularización de bienes eclesiásticos, en 1787, con lo que la orden religiosa se
				vio debilitada en la región y marcó un punto de inflexión para que los indios
				iniciaran el proceso de recuperación de sus tierras.</p>
			<p>Las composiciones de tierra de los siglos XVII y XVIII fueron una figura jurídica del derecho
				castellano que buscó regular todas aquellas tierras que se encontraban al margen de
				la autoridad, a través de un pago a la Real Hacienda. Esto representó también una
				oportunidad para la legalización de las tierras de los pueblos de indios o bien,
				todas aquellas tierras poseídas sin ningún título, mediante la legalización de la
				posesión (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Carrera, 2015, p. 48</xref>). De acuerdo
				con <xref ref-type="bibr" rid="B20">Gilberto López Castillo (2010, p. 250)</xref>,
				en 1631 se expidió una cédula real para que las tierras sin justo título entraran en
				proceso de composiciones, mediante remate al mejor postor. Más de 10 años después,
				en 1643, el entonces virrey García Sarmiento de Sotomayor, conde de Salvatierra,
				introdujo la modalidad de la composición colectiva. No obstante, fue hasta finales
				del siglo XVII, en 1692, cuando se presentaron nuevas instrucciones reales
				referentes a las composiciones (<xref ref-type="bibr" rid="B20">López Castillo,
					2010, p. 254</xref>).</p>
			<p>En el caso de los agustinos de Michoacán, las composiciones favorecieron el fortalecimiento de
				sus haciendas, no solo a partir del incremento de tierras, sino que también permitió
				el aumento de la producción agrícola y ganadera, lo que repercutió en mejoras
				materiales. Entre las principales obras de infraestructura estaban la creación de
				presas para el aprovechamiento del agua, cercas y mejoramiento arquitectónico de las
					haciendas.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> Las mejoras trajeron
				como consecuencia la consolidación de las propiedades privadas como unidades
				productivas, pero también en su conjunto como todo un sistema regional de producción
				agrícola y ganadera. Ejemplo de ello lo encontramos en un contrato de arrendamiento
				de la hacienda de Santa Rosalía, donde los agustinos solicitaban a Ygnacio Orozco la
				construcción de acequias, canales y presas.<xref ref-type="fn" rid="fn7"
						><sup>7</sup></xref> El sistema hacendario agustino se fortaleció por dos
				causas principales. La primera, por la ubicación estratégica, cercana al río Grande
				y a las redes de caminos reales hacia Valladolid, Pátzcuaro, Atécuaro y Charo, que
				le permitió crear flujos comerciales entre sus propiedades, pero también brindo
				acceso de sus productos agrícolas y ganaderos en regiones importantes, como el
				Bajío, Tierra Caliente y el centro de México.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>El conflicto territorial en Santiago Undameo</title>
			<p>Las composiciones representaron el medio más recurrido para la legalización de las tierras
				realengas, proceso que no estuvo exento de conflictos, como sucedió entre el pueblo
				de indios de Santiago Undameo y la orden de San Agustín. El poblado alegó
				constantemente que la orden los despojó de sus tierras de desde el siglo XVI,
				mediante la figura de donaciones<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> y
				mercedes cortas (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Castro, 1997, pp. 230,
					241-42</xref>). Sin embargo, no contaban con los títulos que les permitieran
				demostrar la propiedad. Por lo anterior, los indios empezaron a buscar los
				documentos que avalaran el dominio de dichas tierras, situación que provocó que
				contrajeran deudas para poder costear estas diligencias.</p>
			<p>A partir de 1746, la política de regulación de tierras a través de las composiciones dio a los
				pueblos de indios la oportunidad para reclamar sus propiedades. El superintendente
				Antonio José Álvarez de Abreu dirigió una instrucción a los delegados
				correspondientes a corregir todas aquellas tierras usurpadas o sin composición
				“pudiendo reconocer, medir, deslindar, amojonar y avaluar las tierras baldías” para
				su venta o enajenación (<xref ref-type="bibr" rid="B7">De Solano, 1991, p.
					437</xref>). El proceso implicaba el deslinde y memoria de linderos a “vista de
				ojos”, ejecutados a través de un agrimensor (<xref ref-type="bibr" rid="B23"
					>Menegus, 2020, pp. 116-17</xref>). Los organismos encargados de dichas
				diligencias fueron el Juzgado Privativo de Tierras y Aguas de la Real Audiencia y el
				Ayuntamiento de Valladolid.</p>
			<p>El conflicto directo entre el pueblo de Undameo y los agustinos tuvo dos etapas. La primera,
				corresponde a la restitución de las 600 varas que los indios solicitaron por razón
				de pueblo. La segunda corresponde a la solicitud del deslinde de las tierras de
				Cuapio y Patamoro, donde se había asentado la hacienda de Santa Rosalía,
				perteneciente al convento agustino de Valladolid. Estas dos etapas del conflicto se
				resolvieron, aparentemente, en 1791 en beneficio del pueblo. En el inventario de la
				hacienda de Santa Rosalía, realizado en 1778, se indicaba que poseía sistemas de
				riego de sus cultivos de maíz y trigo y 12 caballerías de tierras equivalentes a 516
				hectáreas. Además, contaba con 166 reses y 121 cabezas de ganado caballar, entre
				bueyes y novillos, vacas de vientre, toros, becerros, potros, caballos y burros
				(véase <xref ref-type="fig" rid="f8">Figura 8</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn9"
						><sup>9</sup></xref>
			</p>
			<p>
				<fig id="f8">
					<label>Figura 8</label>
					<caption>
						<title>Cartografía de ubicación de las 12 caballerías de tierra que tenía la hacienda de Santa Rosalía en el inventario de 1778</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf8.jpg"/>
					<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002, p. 162)</xref>.<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref>
					</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Los agustinos tenían haciendas destinadas a la agricultura, como Santa Rosalía, pero también
				tenían otras, como Tirio, que contaban con sitios para el ganado. En este sentido,
				la hacienda de Santa Rosalía era arrendada de forma individual, pero en otras
				ocasiones se arrendaba en conjunto con la hacienda de Tirio, lo que indicaba que
				ambas podían utilizarse para el manejo del ganado: en Santa Rosalía podía pastar el
				ganado que se criaba en Tirio. En contraste, los indios de Undameo manifestaban su
				molestia y afirmaban que el ganado de la hacienda se metía a los pocos cultivos que
				poseían.</p>
			<p>En 1791, los indios solicitaron la restitución del fundo legal que, con base en la Cédula Real
				que emitió la Corona en 1695, se determinó que todos los pueblos de indios debían
				contar con 600 varas de tierra por los cuatro vientos para que pudieran vivir y
				sembrar (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Carrera, 2015, pp. 39-40</xref>). El juicio
				del apeo o memoria de linderos se ejecutó bajo la figura jurídica del <italic>Actio
					de finium regundorum,</italic> la cual no era otra cosa más que la acción civil
				ejercitable en caso de conflicto en torno a los linderos o extension, donde se
				realizaba una “vista de los títulos de todos se vuelvan los fundos a sus antiguos
				límites o mojones”.<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref>
			</p>
			<p>En el proceso de restitución del fundo legal que solicitaron los indios de Santiago Undameo,
				se comisionó a Mathias Antonio de los Ríos como agrimensor por la Real Audiencia de
				la Nueva España. A él se sumaron los testigos de asistencia, Juan Ermenegildo
				Martínez y Domingo Viera, así como el escribano de la república de indios, Cristóbal
				Onche. Por su parte, se identificó a José Morelos como representante de la
				república; José Antonio Ybarrola, representante de la hacienda de Tirio; Francisco
				Pagola, dueño del rancho de Oporo; fray José Agustín Parcero, prior del convento de
				Valladolid; fray Bernabé Calderón, prior del convento de Tiripetío, además del
				agustino José Agustín Paulin, destacada figura en el proceso de litigio. A ellos, se
				sumaron otros indios del pueblo de Undameo, en calidad de testigos.</p>
			<p>Se procedió a practicar las diligencias del deslinde y apeo con la ayuda de cuatro cordeles de
				150 varas corrientes cada una, correspondiente a las 600 varas del fundo legal
				(véase <xref ref-type="fig" rid="f9">Figura 9</xref>). Una vez posicionados sobre la
				puerta de la iglesia se tiró el primer cordel hacia el poniente hasta llegar a la
				orilla del río Santiago. El padre José Agustín Paulín contradijo el amojonamiento y
				solicitó, sin ningún éxito, que el deslinde se siguiera por el oriente porque estas
				no eran tierras de pan llevar, además de que cercano al río por el viento poniente,
				los religiosos tenían un molino que le pertenecía al convento de Tiripetío. Cabe
				mencionar que los agrimensores tenían la autoridad de compensar las mediciones por
				otros vientos que no afectaran las tierras de los involucrados. Para este caso en
				particular, el agrimensor Mathías de los Ríos decidió continuar con las mediciones
				tal como se indicaba y, en caso de haber quejas por alguna de las partes, era
				necesario presentar los documentos probatorios ante el intendente de Valladolid. Se
				continuó entonces el deslinde hasta llegar a una loma pedregosa en el llano de
				Coapa, muy cercano al camino real. De esta manera, concluyeron con la medición, sin
				incluir en la medida 37 y una tercia varas del camino que va de Valladolid a
				Tacámbaro y las 17 varas y tres cuartos que tiene el cauce del río.<xref
					ref-type="fn" rid="fn12"><sup>12</sup></xref>
			</p>
			<p>
				<fig id="f9">
					<label>Figura 9</label>
					<caption>
						<title>Cartografía del deslinde y apeo del fundo legal y tierras en conflicto realizado en junio de1791</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf9.jpg"/>
					<attrib>Fuente: AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1 [1791].</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>Por el norte se prosiguió a tirar los cordeles y, aproximadamente a 200 varas antes de
				completar el fundo legal, el padre José Agustín Paulín se contrapuso nuevamente a la
				medición por este viento, ya que la huerta de hortalizas del convento de Tiripetío
				era afectada y les pertenecía, según la merced desde 1592.<xref ref-type="fn"
					rid="fn13"><sup>13</sup></xref> A pesar de la protesta del agustino, el deslinde
				continuó hasta llegar cerca de unas “torcidas corrientes” del río y se pidió se
				pusiera una mojonera “al pie de una loma pedregoza <italic>(sic)</italic> antes de
				llegar con distancia como de diez varas poco más o menos al Ojo de Agua nombrado
					Jacuaro”.<xref ref-type="fn" rid="fn14"><sup>14</sup></xref> Conforme los
				registros que se muestran en la <xref ref-type="fig" rid="f6">Figura 6</xref>, se
				puede considerar que la huerta a la que se hacía referencia por el citado viento
				corresponde a la donación de tierras hecha por Moreno y Carbajal al convento de
				Valladolid, desde 1592, en los términos de Simpaneo.<xref ref-type="fn" rid="fn15"
						><sup>15</sup></xref> Si bien en la fuente histórica no se especifica a qué
				tipo de sitio corresponde, existen autores que refieren que para 1731, Simpaneo y
				Tirio contaban con dos sitios de estancias de ganado menor y cuatro caballerías de
				tierra repartidas entre los dos (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís, 2002, p.
					181</xref>). El deslinde realizado por el viento del oriente y sur no tuvieron
				ninguna contradicción por parte de indios y agustinos, por lo cual se prosiguió a
				levantar mojonera; la primera en un lugar conocido como la Loma del Calvario,
				mientras que la segunda correspondía a una loma conocida por la Canónica.</p>
			<p>La información obtenida de las fuentes históricas permitió observar que las descripciones se
				acercan mucho a las características del sitio, en la actualidad. Para iniciar con la
				integración de la información, se precisó que la parroquia de Santiago Apóstol data
				del siglo XVI y corresponde a la misma que definen los documentos.<xref
					ref-type="fn" rid="fn16"><sup>16</sup></xref> Dado lo anterior, se tomó como
				referencia el sentido de la traza a partir del templo, dando como resultado que el
				deslinde no correspondía a una orientación completamente norte-sur,
				oriente-poniente, sino que presenta una cierta desviación hacia el este. Sin
				embargo, sí brindó informaciones importantes ya que se pudieron identificar
				topónimos, cruces de ríos y caminos y nos permitió observar la persistencia de
				algunas formas en el parcelario (<xref ref-type="fig" rid="f9">Figura 9</xref>).</p>
			<p>Una vez terminada la primera parte de dotación de tierras, el agrimensor Mathias de los Ríos,
				al notar que para poner al pueblo de Undameo en el goce de las tierras concebidas
				era preciso quitárselas al pueblo vecino de San Salvador Atécuaro - como se
				explicaba en la merced otorgada por el virrey Juan de Mendoza - se eximió de seguir
				con las diligencias poniendo de manifiesto que su salud se había tornado delicada y
				el proceso litigioso requería de grandes fuerzas.<xref ref-type="fn" rid="fn17"
						><sup>17</sup></xref> Después de una serie de discusiones en torno a la
				deserción del agrimensor, donde se solicitaba se aclararan todas las dudas que
				quedaron del deslinde realizado, se comisionó a Francisco Durán y Velasco como nuevo
				encargado, dando paso a la segunda etapa de las diligencias.</p>
			<p>El conflicto no concluyó con el deslinde del fundo legal, ya que los indios también exigieron
				la restitución de más tierras que, argumentaron, estaban usurpadas por los
				agustinos. Este pleito reveló el desconocimiento de su ubicación exacta ya que, de
				acuerdo con el agrimensor, “las que buscan por donde no las tienen equivocando los
				linderos por parecidos y de todo me formé concepto de que caminan a oscuras en este
					asunto”.<xref ref-type="fn" rid="fn18"><sup>18</sup></xref> Esta querella tuvo
				su origen en 1598, cuando Martin de Vergara, representante de los agustinos, recibió
				una donación por parte de la comunidad de Undameo, que constaba de dos terrenos,
				Cuapio y Patamoro.<xref ref-type="fn" rid="fn19"><sup>19</sup></xref> Esta donación
				suscitó, años más tarde, el conflicto más largo y costoso que se llevaría a cabo
				entre naturales y religiosos de la región.<xref ref-type="fn" rid="fn20"
						><sup>20</sup></xref> En los litigios, el pueblo arguyó que dicha concesión
				se hizo de buena fe, ya que en ellas los frailes podrían sembrar trigo y maíz y
				otras semillas.<xref ref-type="fn" rid="fn21"><sup>21</sup></xref>
			</p>
			<p>En este momento del litigio, el agrimensor era Francisco Durán y Velasco, acompañado de José
				Melchor Caballero y José Andrés de Grozo. Además, estuvieron presentes fray José
				Agustín Parcero, por el convento de Valladolid; fray Bernabé Calderón, por el
				convento de Tiripetío, y fray Miguel de la Virgen, prior del convento de Carmelitas
				Descalzos de Valladolid. Estos últimos presentes porque se veían afectados en dos de
				sus ranchos: el Xacal y las Tablitas, en las inmediaciones de Atécuaro. Para
				representar a Undameo estaban Domingo Torres, gobernador, y José Morelos,
				apoderado.</p>
			<p>Las tierras de Cuapio constaban de cinco caballerías de tierra con sus respectivas acequias,
				aprovechando el agua del arroyo que descendía de Atécuaro. Se ubicaban al oriente de
				Undameo y a la proximidad del camino que va hacia “Atequao, desde la orilla del
				monte hacia el poniente, en una vega y llanada” y que quedaban lindando por el sur
				con las tierras de Checaquaro. Por su parte, el sitio de Patamoro comprendía 12
				caballerías de tierras que se ubicaban a la orilla de un río caudaloso y el camino
				real que iba a la ciudad de Valladolid (véase <xref ref-type="fig" rid="f10">Figura
					10</xref>). De acuerdo con la vista de ojos realizada en el momento de la
				donación estas tierras estaban sembradas con trigo y contaban con acequias.<xref
					ref-type="fn" rid="fn22"><sup>22</sup></xref>
			</p>
			<p>
				<fig id="f10">
					<label>Figura 10</label>
					<caption>
						<title>Mapa de tierras correspondientes a Cuapio y Patamoro en el deslinde de 1791</title>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2448-8372-lh-27-e7348-gf10.jpg"/>
					<attrib>Fuente: AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1 [1791].</attrib>
				</fig>
			</p>
			<p>De la breve descripción que se tiene de las tierras de Cuapio, se deduce que las cinco
				caballerías de tierra se ubicaron cercanas a lo que probablemente fue el camino real
				que iba de Atécuaro hacia Santa Rosalía y el río que corría entre ambos pueblos.
				Para su ubicación geográfica, se identificó el topónimo de Cuapio en su posición
				histórica, que correspondía a la desviación de un río. Hacia el sur lindaba con las
				tierras de Chicacuaro (Checaquaro) y cercana a los límites de la hacienda de Tirio.
				Para situar las 12 caballerías de tierra de Patamoro, se ubicó el paso del río
				Grande y el camino real, con la precaución que se debe tener en cuenta al momento de
				la marcar puntos geográficos para un sig, a partir de la información de fuentes
				históricas.</p>
			<p>El resultado de las diligencias de composición fue la restitución de las tierras a los indios
				del pueblo de Undameo, seguido de un largo litigio que concluyó con dos suertes de
				tierra que se les otorgaron. Por las que supusieron quedaban dentro de la propiedad
				de la Hacienda de Santa Rosalía se les otorgaron 265 pesos, a lo cual las partes
				involucradas quedaron en paz por un tiempo corto.<xref ref-type="fn" rid="fn23"
						><sup>23</sup></xref>
			</p>
			<p>Una vez introducidas las reformas borbónicas<xref ref-type="fn" rid="fn24"
					><sup>24</sup></xref> en Michoacán, los agustinos perdieron el control del
				territorio y vieron debilitadas sus propiedades ante las instituciones civiles y el
				clero secular (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Brading, 2016, pp. 80, 87,
					91-92</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B22">Mazín, 1987, p. 124</xref>).
				Asimismo, los grandes terratenientes, al ver desarticuladas las propiedades de los
				mendicantes, aprovecharon para tomar el control de los recursos hídricos de los ríos
				y de los lagos de Pátzcuaro y Cuitzeo.</p>
			<p>En este contexto aparentemente favorable para el pueblo de Santiago Undameo, se retornó a los
				litigios, en 1797. No obstante, el agrimensor José Mauleon procedió a verificar el
				deslinde anterior de 1791, declarando que lejos de haber sido los religiosos quienes
				usurparon las tierras, habían sido los indios.<xref ref-type="fn" rid="fn25"
						><sup>25</sup></xref> No sería hasta 1808 que esta nueva etapa del conflicto
				tomó su punto más álgido; sin embargo, ahora los involucrados no fueron directamente
				los indios, sino el clero secular a través del cura Merino, párroco de Santiago
				Undameo, con los agustinos de Tiripetío y Valladolid. El párroco apeló a la
				restitución no solo de las tierras de Cuapio, Patamoro y el molino que estaba en las
				inmediaciones del pueblo, sino de las tierras correspondientes a de Chicacuaro,
				Tirio, Zimpaneo y las Tepacuas. Sin embargo, el reclamo referente a estas últimas no
				surtió ningún efecto puesto que ya no le pertenecían al convento agustino al momento
				de la secularización. En cuanto al molino, la parroquia de Undameo arguyó la
				propiedad refiriendo que fue el virrey de Velasco quien otorgó la donación. En
				contraste, los agustinos expusieron que fue fray Miguel Alvarado quien edificó el
				referido molino para el convento de Tiripetío, que gozó siempre sus frutos y rentas
				tal como se probaba con el arrendamiento que de él se hizo el año de 1789, a un
				Pedro Alcantar, vecino de Santiago Undameo.<xref ref-type="fn" rid="fn26"
						><sup>26</sup></xref>
			</p>
			<p>Con lo que respecta a los terrenos de Cuapio y Patamoro, se ratificó que estos fueron una
				donación realizada en 1598, pero a su vez, se advirtió que en 1714 el terreno
				llamado Patamoro estaba en poder de los indios que lo tenían por suyo. Se informó
				también en ese tiempo que los indios presentaron un título para que se los
				registraran y aprobaran ante el juez de tierras, dando información de cinco testigos
				de que lo poseían quieta y pacíficamente. Ya desde ese entonces, se arguyó que el
				convento de Santiago Undameo no tenía propiedad sobre estas tierras. Como prueba se
				presentó una declaración en la secularización del curato, en el año de 1787, donde
				hace referencia que, tanto el padre que entregó como los indios que asistieron,
				mencionaron que el convento no las poseía, y de que a no haber sido así, aunque el
				padre hubiese faltado a la verdad, los indios lo hubieran desmentido. Con estos
				argumentos, se desvanecieron las intenciones del cura Merino y el licenciado por
				hacerse de las tierras de Cuapio y Patamoro.<xref ref-type="fn" rid="fn27"
						><sup>27</sup></xref>
			</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>En la región gran parte de las propiedades agustinas fueron adquiridas por medio de donación y
				compra; sin embargo, este proceso se vio envuelto en una serie de irregularidades
				provocando conflictos por la tenencia y control del territorio desde el siglo XVII,
				que se agudizaron hacia finales del siglo XVIII. Los indios de Undameo encontraron
				momentos propicios para iniciar una confrontación directa con los agustinos y
				reclamar sus derechos. Asimismo, las disposiciones económicas y administrativas de
				las reformas borbónicas mermaron el control territorial de los agustinos. Esto dio
				como resultado un litigio largo y desgastante que tuvo momentos álgidos en 1791,
				cuando al pueblo de Santiago Undameo se les restituyeron las tierras del fundo legal
				y de las de Cuapio y Patamoro.</p>
			<p>Una de las principales causas que provocaron los conflictos entre los indios del pueblo de
				Santiago Undameo y los religiosos agustinos fue la imprecisión de los límites de las
				propiedades o los límites difusos por la falta de claridad en los mojones, aunado a
				la pérdida recurrente de los títulos de las tierras que acreditaran la propiedad.
				Esto provocó que existiera una constante en las usurpaciones propiedades,
				apropiación ilegal e intrusiones de ganado en tierras ajenas. El resultado final en
				los litigios de este conflicto que duró cerca de 100 años fue la resolución
				favorable al pueblo de Santiago Undameo contra la orden mendicante más consolidada
				en el obispado de Michoacán.</p>
			<p>El análisis documental del conflicto y los diferentes recorridos de campo permitieron
				clarificar las descripciones del paisaje que el documento de la época nos
				proporciona, y comprender la razón por la cual las tierras en cuestión fueron tan
				codiciadas. Por el nororiente, se identificaron tierras pedregosas, de tierra
				colorada, difícil acceso y con una topografía accidentada, lo cual las hacía poco
				aptas para la agricultura. Sin embargo, en una aproximación a las zonas bajas, se
				localizaron pequeños lomeríos y planicies, donde las fuentes documentales indicaban
				las tierras en disputa. Estas tierras, al estar con un mejor acceso a vías de
				comunicación, como el camino real, y a los recursos hídricos, las hicieron
				codiciadas y su topografía permitió la creación de proyectos de canalización de
				agua, aptas tanto para la agricultura como para la ganadería.</p>
			<p>Finalmente, lo aquí presentado abre nuevas vertientes. Entre ellas, nos referimos a los
				cambios en el paisaje a partir de la creación de infraestructura para las haciendas
				de la región. A su vez, falta explicar el funcionamiento de las haciendas agustinas
				en la provincia de San Nicolás de Tolentino; de un sistema regional que interactúa
				entre sí, pero que también responde a un sistema comercial más allá de los límites
				jurisdiccionales con el suministro de productos a las ciudades y pueblos regionales
				y extra-regionales.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>Lista de referencias <break/>Archivos</title>
			<ref id="B1">
				<mixed-citation>AGN-Archivo General de la Nación, Ciudad de México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="other">
					<source>AGN-Archivo General de la Nación</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B2">
				<mixed-citation>APAMI-Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán, Ciudad de México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="other">
					<source>APAMI-Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<ref-list>
			<title>Fuentes primarias</title>
			<ref id="B3">
				<mixed-citation>Acuña, R. (Ed.) (1987). <italic>Relaciones geográficas del siglo XVI: Michoacán</italic> (vol. 9). México: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Antropológicas.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Acuña</surname>
							<given-names>R.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1987</year>
					<source>Relaciones geográficas del siglo XVI: Michoacán</source>
					<volume>9</volume>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Antropológicas</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B4">
				<mixed-citation>Basalenque, D. <italic>Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán</italic> (reimpresión de 1829). Morelia: Balsal Editores. (Trabajo original publicado en 1673).</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Basalenque</surname>
							<given-names>D.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán</source>
					<comment>reimpresión de 1829</comment>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Balsal Editores</publisher-name>
					<year>1673</year>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B5">
				<mixed-citation>De Escobar, M. (1729). <italic>Americana Thebaida</italic>
					(Rreimpresión de 2008). Morelia: Morevallado.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>De Escobar</surname>
							<given-names>M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1729</year>
					<source>Americana Thebaida</source>
					<comment>Rreimpresión de 2008</comment>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Morevallado</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B6">
				<mixed-citation>De Grijalva, J. D. (1624). <italic>Crónica de la orden de NPS
						Agustín en las provin cias de la Nueva España</italic> (reimpresión de
					1958). México: Porrúa.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>De Grijalva</surname>
							<given-names>J. D.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1624</year>
					<source>Crónica de la orden de NPS Agustín en las provincias de la Nueva
						España</source>
					<comment>reimpresión de 1958</comment>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Porrúa</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B7">
				<mixed-citation>De Solano, F. (1991). <italic>Cedulario de tierras: compilación de
						legislación agraria colonial (1497-1820)</italic>. México: Universidad
					Nacional Autóno ma de México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>De Solano</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1991</year>
					<source>Cedulario de tierras: compilación de legislación agraria colonial
						(1497-1820)</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B8">
				<mixed-citation>Ochoa, A. y Sánchez, G. (1985). <italic>Relaciones y memorias de la
						provincia de Michoacán 1579-1581</italic>. México: Universidad Michoacana de
					San Nicolás de Hidalgo.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Ochoa</surname>
							<given-names>A.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Sánchez</surname>
							<given-names>G.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1985</year>
					<source>Relaciones y memorias de la provincia de Michoacán 1579-1581</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Michoacana de San Nicolás de
						Hidalgo</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<ref-list>
			<title>Literatura secundaria</title>
			<ref id="B9">
				<mixed-citation>Aguilar-Robledo, M. (2009). Contested terrain: The rise and decline
					of surveying in New Spain, 1500-1800. <italic>Journal of Latin American
						Geography</italic>, 8(2), 23-47.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Aguilar-Robledo</surname>
							<given-names>M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<article-title>Contested terrain: The rise and decline of surveying in New
						Spain, 1500-1800</article-title>
					<source>Journal of Latin American Geo graphy</source>
					<volume>8</volume>
					<issue>2</issue>
					<fpage>23</fpage>
					<lpage>47</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B10">
				<mixed-citation>Brading, D. (2016). <italic>Una Iglesia asediada: el obispado de Michoacán, 1749-1810</italic>. México: Fondo de Cultura Económica.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Brading</surname>
							<given-names>D.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2016</year>
					<source>Una Iglesia asediada: el obispado de Michoacán, 1749-1810</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B11">
				<mixed-citation>Carrera, S. (2015). Las composiciones de tierras en los pueblos de in dios en dos jurisdicciones coloniales de la Huasteca, 1692-1720. <italic>Es tudios de Historia Novohispana</italic> 
 <italic>52</italic>, 29-50. https://doi.org/10.1016/j.ehn.2014.05.001</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Carrera</surname>
							<given-names>S.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2015</year>
					<article-title>Las composiciones de tierras en los pueblos de in dios en dos
						jurisdicciones coloniales de la Huasteca, 1692-1720</article-title>
					<source>Estudios de Historia Novohispana</source>
					<volume>52</volume>
					<fpage>29</fpage>
					<lpage>50</lpage>
					<pub-id pub-id-type="doi">10.1016/j.ehn.2014.05.001</pub-id>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B12">
				<mixed-citation>Castro, F. (1997). Undameo: la contraofensiva agraria de una comunidad en el siglo XVIII. En C. Paredes (Ed.), <italic>Historia y sociedad. Ensayos del seminario de historia colonial de Michoacán</italic> (pp. 227-47). Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Castro</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1997</year>
					<chapter-title>Undameo: la contraofensiva agraria de una comunidad en el siglo XVIII</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Paredes</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Historia y sociedad. Ensayos del seminario de historia colonial de Michoacán</source>
					<fpage>227</fpage>
					<lpage>247</lpage>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B13">
				<mixed-citation>Gerhard, P. (1986). <italic>Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821</italic>. México: Universidad Nacional Autónoma de México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Gerhard</surname>
							<given-names>P.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1986</year>
					<source>Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B14">
				<mixed-citation>Hermann, M. (2015). El territorio de Tilantongo en el siglo XVI.
					Algunas consideraciones sobre su geografía histórica. En M. Hermann (Ed.),
						<italic>Configuraciones territoriales en la Mixteca</italic> (vol. 1, pp.
					37-91). México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
					Social.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hermann</surname>
							<given-names>M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2015</year>
					<chapter-title>El territorio de Tilantongo en el siglo XVI. Algunas
						consideraciones sobre su geografía histórica</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Hermann</surname>
							<given-names>M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Configuraciones territoriales en la Mixteca</source>
					<volume>1</volume>
					<fpage>37</fpage>
					<lpage>91</lpage>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
						Social</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B15">
				<mixed-citation>Herrejón, C. (2000). <italic>Los orígenes de Morelia: Guayangareo-Valladolid</italic>. Morelia: El Colegio de Michoacán.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Herrejón</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2000</year>
					<source>Los orígenes de Morelia: Guayangareo-Valladolid</source>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>El Colegio de Michoacán</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B16">
				<mixed-citation>Hunter, R. (2010). Methodologies for reconstructing a pastoral landscape: Land grants in sixteenth-century New Spain, <italic>Historical Methods</italic>, 43(1), 1-13. https://doi.org/10.1080/01615440903443359.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hunter</surname>
							<given-names>R.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2010</year>
					<article-title>Methodologies for reconstructing a pastoral landscape: Land grants in sixteenth-century New Spain</article-title>
					<source>Historical Methods</source>
					<volume>43</volume>
					<issue>1</issue>
					<fpage>1</fpage>
					<lpage>13</lpage>
					<pub-id pub-id-type="doi">10.1080/01615440903443359</pub-id>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B17">
				<mixed-citation>Jaramillo, R. (1991). <italic>Los agustinos de Michoacán, 1602-1652: la difícil formación de una provincia</italic>. México: Organización de los Agustinos de América Latina.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Jaramillo</surname>
							<given-names>R.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1991</year>
					<source>Los agustinos de Michoacán, 1602-1652: la difícil formación de una provincia</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Organización de los Agustinos de América Latina</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B18">
				<mixed-citation>Lefebvre, K. (2017). Colonialismo y paisaje, ¿cómo explotar los
					datos históricos para reconstruir el territorio colonial? En P. Urquijo, A.
					Vieyra y G. Bocco (Eds.), <italic>Geografía e historia ambiental</italic> (pp.
					215-42). Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Lefebvre</surname>
							<given-names>K.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2017</year>
					<chapter-title>Colonialismo y paisaje, ¿cómo explotar los datos históricos para
						reconstruir el territorio colonial?</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Urquijo</surname>
							<given-names>P.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Vieyra</surname>
							<given-names>A.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Bocco</surname>
							<given-names>G.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Geografía e historia ambiental</source>
					<fpage>215</fpage>
					<lpage>242</lpage>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B19">
				<mixed-citation>López, M.C. (2009). Los espacios para la producción y la
					estructuración del territorio en la región de Valladolid: una interpretación de
					la concepción del espacio en el Michoacán virreinal. Tesis de doctorado no
					publicada. Universidad Nacional Autónoma de México, México.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="thesis">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>López</surname>
							<given-names>M.C.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<source>Los espacios para la producción y la estructuración del territorio en la
						región de Valladolid: una interpretación de la concepción del espacio en el
						Michoacán virreinal</source>
					<comment content-type="degree">doctorado</comment>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B20">
				<mixed-citation>López Castillo, G. (2010). Composiciones de tierras en un “país
					lejano”: Culiacán y Chiametla, 1691-1790. Actores sociales y mecanismos
					institucionales. <italic>Región y Sociedad</italic>, 22(48),
					243-82.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>López Castillo</surname>
							<given-names>G.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2010</year>
					<article-title>Composiciones de tierras en un “país lejano”: Culiacán y
						Chiametla, 1691-1790. Actores sociales y mecanismos
						institucionales</article-title>
					<source>Región y Sociedad</source>
					<volume>22</volume>
					<issue>48</issue>
					<fpage>243</fpage>
					<lpage>282</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B21">
				<mixed-citation>Mazín, O. (1986). Secularización de parroquias en el antiguo
					Michoacán. <italic>Relaciones Estudios de Historia y Sociedad</italic>, 7(26),
					23-34.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Mazín</surname>
							<given-names>O.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1986</year>
					<article-title>Secularización de parroquias en el antiguo
						Michoacán</article-title>
					<source>Relaciones Estudios de Historia y Sociedad</source>
					<volume>7</volume>
					<issue>26</issue>
					<fpage>23</fpage>
					<lpage>34</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B22">
				<mixed-citation>Mazín, O. (1987). <italic>Entre dos majestades: el obispo y la
						Iglesia del Gran Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772</italic>.
					Zamora: El Colegio de Michoacán.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Mazín</surname>
							<given-names>O.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1987</year>
					<source>Entre dos majestades: el obispo y la Iglesia del Gran Michoacán ante las
						reformas borbónicas, 1758-1772</source>
					<publisher-loc>Zamora</publisher-loc>
					<publisher-name>El Colegio de Michoacán</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B23">
				<mixed-citation>Menegus, M. (2020). <italic>Los pueblos de indios en la Nueva España, siglo XVIII. El impacto de las reformas borbónicas</italic>. México: Universidad Nacional Autónoma de México .</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Menegus</surname>
							<given-names>M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2020</year>
					<source>Los pueblos de indios en la Nueva España, siglo XVIII. El impacto de las reformas borbónicas</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B24">
				<mixed-citation>Morin, C. (1979). <italic>Michoacán en la Nueva España del siglo XVIII: crecimiento y desigualdad en una economía colonial</italic>. México: Fondo de Cultura Económica .</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Morin</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1979</year>
					<source>Michoacán en la Nueva España del siglo XVIII: crecimiento y desigualdad en una economía colonial</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B25">
				<mixed-citation>Paredes, C. (2010). Convivencia y conflictos: la ciudad de Valladolid y sus barrios de indios, 1541-1809. En F. Castro (Ed.), <italic>Los indios y las ciudades de Nueva España</italic> (pp. 35-36). México: Universidad Nacional Autónoma de México .</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Paredes</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2010</year>
					<chapter-title>Convivencia y conflictos: la ciudad de Valladolid y sus barrios de indios, 1541-1809</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Castro</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Los indios y las ciudades de Nueva España</source>
					<fpage>35</fpage>
					<lpage>36</lpage>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B26">
				<mixed-citation>Prem, H. J. (1988). <italic>Milpa y hacienda: tenencia de la tierra indígena y española en la cuenca del Alto Atoyac, Puebla, México, 1520-1650</italic>. México: Fondo de Cultura Económica .</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Prem</surname>
							<given-names>H. J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1988</year>
					<source>Milpa y hacienda: tenencia de la tierra indígena y española en la cuenca del Alto Atoyac, Puebla, México, 1520-1650</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B27">
				<mixed-citation>Piñón, M. I. (1984). La tenencia de la tierra en la región de Tlazazalca- Zacapu-Huaniqueo. En C. S. Paredes Martínez (Ed.), <italic>Michoacán en el siglo XVI</italic> (pp. 105-89). Morelia: Fimax.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Piñón</surname>
							<given-names>M. I.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1984</year>
					<chapter-title>La tenencia de la tierra en la región de Tlazazalca- Zacapu-Huaniqueo</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Paredes Martínez</surname>
							<given-names>C. S.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Michoacán en el siglo XVI</source>
					<fpage>105</fpage>
					<lpage>189</lpage>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Fimax</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B28">
				<mixed-citation>Rubial, A. (1989). <italic>El convento agustino y la sociedad novohispana: 1533 -1630</italic>. México: Universidad Nacional Autónoma de México .</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Rubial</surname>
							<given-names>A.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1989</year>
					<source>El convento agustino y la sociedad novohispana: 1533 -1630</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B29">
				<mixed-citation>Rubial, A. (2015). Las reformas de los regulares novohispanos anteriores a la secularización de sus parroquias (1650-1750). En M. P. Martínez López-Cano y F. J. Cervantes Bello (Eds.), <italic>Reformas y resistencias en la Iglesia novohispana</italic> (pp. 143-66). México: Universidad Nacional Autónoma de México </mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Rubial</surname>
							<given-names>A.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2015</year>
					<chapter-title>Las reformas de los regulares novohispanos anteriores a la secularización de sus parroquias (1650-1750)</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Martínez López-Cano</surname>
							<given-names>M. P.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Cervantes Bello</surname>
							<given-names>F. J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Reformas y resistencias en la Iglesia novohispana</source>
					<fpage>143</fpage>
					<lpage>166</lpage>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional Autónoma de México</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B30">
				<mixed-citation>Silva, J. (2007). <italic>La estructura y dinámica del comercio
						menudo en la ciudad de Valladolid, Michoacán a finales del siglo
						XVIII</italic>. Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de
					Hidalgo.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Silva</surname>
							<given-names>J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2007</year>
					<source>La estructura y dinámica del comercio menudo en la ciudad de Valladolid,
						Michoacán a finales del siglo XVIII</source>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Michoacana de San Nicolás de
						Hidalgo</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B31">
				<mixed-citation>Sluyter, A. (2001). Ganadería española y cambio ambiental en las
					tierras bajas tropicales de Veracruz, México, siglo XVI. En L. Hernández (Ed.),
						<italic>Historia ambiental de la ganadería en México</italic> (pp. 25-40).
					Xalapa: Instituto de Ecología.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Sluyter</surname>
							<given-names>A.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2001</year>
					<chapter-title>Ganadería española y cambio ambiental en las tierras bajas
						tropicales de Veracruz, México, siglo XVI</chapter-title>
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hernández</surname>
							<given-names>L.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Historia ambiental de la ganadería en México</source>
					<fpage>25</fpage>
					<lpage>40</lpage>
					<publisher-loc>Xalapa</publisher-loc>
					<publisher-name>Instituto de Ecología</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B32">
				<mixed-citation>Solís, E. (2002). <italic>Las propiedades rurales de los agustinos en el Obispado de Michoacán, siglo XVIII</italic>. Morelia: Jitanjáfora.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Solís</surname>
							<given-names>E.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2002</year>
					<source>Las propiedades rurales de los agustinos en el Obispado de Michoacán, siglo XVIII</source>
					<publisher-loc>Morelia</publisher-loc>
					<publisher-name>Jitanjáfora</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B33">
				<mixed-citation>Torales, S. (1991). Filosofía política: razón y poder en la colonia.
						<italic>Investigación y Ciencia: de la Universidad Autónoma de
						Aguascalientes</italic> 3, 12-14.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Torales</surname>
							<given-names>S.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1991</year>
					<article-title>Filosofía política: razón y poder en la colonia</article-title>
					<source>Investigación y Ciencia: de la Universidad Autónoma de
						Aguascalientes</source>
					<volume>3</volume>
					<fpage>12</fpage>
					<lpage>14</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B34">
				<mixed-citation>Villagómez, U. (2006). Los espacios productivos agustinos en la
					transformación del territorio de la jurisdicción eclesiástica de la orden de San
					Agustín en Valladolid. 1550-1856. Tesis de maestría no publicada. Universidad
					Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="thesis">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Villagómez</surname>
							<given-names>U.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2006</year>
					<source>Los espacios productivos agustinos en la transformación del territorio
						de la jurisdicción eclesiástica de la orden de San Agustín en Valladolid.
						1550-1856</source>
					<comment content-type="degree">maestría</comment>
					<publisher-name>Universidad Michoacana de San Nicolás de
						Hidalgo</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p>Archivo General de la Nación (AGN), colección Mapas e Ilustraciones, ramo Tierras, vol. 1199, exp. 1, fol. 70 [1598].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>Undameo es el nombre en lengua tarasca de Necotlán.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>I AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1, fol. 31v [1795].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>APAMi-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>5</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1, fol. 186v [1797].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>6</label>
				<p>APAMi-Bienes temporales, 088, U29, 08, 12, D2 [1852].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>7</label>
				<p>APAMi-Bienes temporales, 085, U29, 05, 04, D1 [1809].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>8</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1, fols. 170-76 [1598].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>9</label>
				<p>AGN, vol. 129, fol. 230, citado en <xref ref-type="bibr" rid="B32">Solís (2002)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>10</label>
				<p>Quien, a su vez, se basó en AGN, vol. 129, fol. 230.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>11</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1, fols. 27v-28 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>12</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1, fols. 27v-28 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>13</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>14</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1, fols. 28v-29 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>15</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1188, exp. 1, fols. 1-47 [1797].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>16</label>
				<p>I AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>17</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp.1 [1791].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn18">
				<label>18</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1, fol. 32 [1795].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn19">
				<label>19</label>
				<p>AGN-Tierras, vol. 1199, exp. 1, fol. 70 [1598].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn20">
				<label>20</label>
				<p>APAMI-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn21">
				<label>21</label>
				<p>AGN-Tierras, vol.1199, exp. 1, fols. 171-76 [1598].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn22">
				<label>22</label>
				<p>AGN-Tierras, vol.1199, exp. 1, fols. 171, 174v-175 [1598].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn23">
				<label>23</label>
				<p>APAMI-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn24">
				<label>24</label>
				<p>Fue en la segunda mitad del siglo XVIII que el rey Carlos III impulsó la secularización de las parroquias de las órdenes religiosas, como parte de las Reformas Borbónicas. Para 1771 enviaron reformadores-visitadores peninsulares a todas las provincias con la fina lidad de erradicar la relajación de las costumbres de los religiosos, la gran riqueza que poseían en sus haciendas y su falta de sujeción a la autoridad episcopal (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Rubial, 2015</xref>). Se tiene registro que, entre 1758 y 1772, de las 25 doctrinas agustinianas, 16 pasaron al clero secular (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Mazín, 1986</xref>). Esto provocó en los agustinos un gran descontento ya que limitaba su poder sobre el territorio, ello aunado a la secularización de Undameo, en 1787, la orden se vio debilitada y los indios del pueblo vieron el momento propicio para luchar con mayor fervor por sus tierras.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn25">
				<label>25</label>
				<p>APAMI-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn26">
				<label>26</label>
				<p>APAMI-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn27">
				<label>27</label>
				<p>APAMI-Bienes temporales, 095, U29, 14, 09, D1 [1835].</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
</article>