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				<journal-title>Letras históricas</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Let. hist.</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">2007-1140</issn>
			<issn pub-type="epub">2448-8372</issn>
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				<publisher-name>Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="doi">10.31836/lh.31.7512</article-id>
			<article-id pub-id-type="other">00119</article-id>
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					<subject>Entramados</subject>
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				<article-title>“Perseguido y atacado, pero nunca vencido”. El periódico ‘El Machete’ en la clandestinidad</article-title>
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					<trans-title>“Persecuted and attacked, but never defeated”. ‘El Machete’ during its clandestine period</trans-title>
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						<surname>Hernández del Villar</surname>
						<given-names>Sureya Alejandra</given-names>
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					<institution content-type="original">Universidad Nacional Autónoma de México. Circuito Mtro. Mario de la Cueva, s/n, 04510, Ciudad de México, México. sahv@live.com.mx</institution>
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				<day>26</day>
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				<year>2026</year>
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			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<season>Jan-Dec</season>
				<year>2025</year>
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			<issue>31</issue>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>Resumen: </title>
				<p><italic>El Machete</italic>, periódico del Partido Comunista de México, fue declarado ilegal entre 1929 y 1934. Durante este periodo, la publicación - destinada a organizar y conducir a la militancia comunista, a obreros y a campesinos - se configuró como un personaje político que resistía en la clandestinidad. En este artículo analizo cómo el periódico se representó a sí mismo como un militante cuya trayectoria era indispensable para la lucha de los trabajadores y, en consecuencia, debía ser protegido y defendido por ellos. Sostengo que, al proyectarse como un actor político y no solo como un espacio de enunciación, <italic>El Machete</italic> encarnó la resistencia del comunismo mexicano en la clandestinidad y funcionó como un agente cohesionador de la militancia. Para desarrollar esta propuesta recurro a los estudios de prensa, los cuales ofrecen herramientas para comprender las publicaciones periódicas como productos culturales que articulan prácticas, discursos y proyectos políticos. La revisión de la prensa comunista clandestina permite, así, problematizar la construcción de subjetividades militantes y la configuración de redes de solidaridad en un contexto de vigilancia, persecución y represión estatal.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract: </title>
				<p><italic>El Machete</italic>, the newspaper of the Communist Party of Mexico, was declared illegal between 1929 and 1934. During this period, the publication - intended to organize and guide communist militants, workers, and peasants - came to construct itself as a political actor that resisted in clandestinity. In this article, I analyze how the newspaper represented itself as a militant whose trajectory was essential to the workers’ struggle and therefore had to be protected and defended by them. I argue that, by presenting itself as a political actor rather than merely a space of enunciation, <italic>El Machete</italic> embodied the clandestine resistance of Mexican communism and operated as a unifying agent for the militant base. To develop this argument, I draw on press studies, which provide tools for understanding periodical publications as cultural products that articulate practices, discourses, and political projects. Examining the clandestine communist press thus allows for a critical reflection on the construction of militant subjectivities and the formation of networks of solidarity within a context of surveillance, persecution, and state repression.</p>
			</trans-abstract>
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				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Comunismo</kwd>
				<kwd>El Machete</kwd>
				<kwd>militancia</kwd>
				<kwd>Partido Comunista de México</kwd>
				<kwd>periódico</kwd>
				<kwd>prensa clandestina</kwd>
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				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Clandestine press</kwd>
				<kwd>Communism</kwd>
				<kwd>Communist Party of Mexico</kwd>
				<kwd>El Machete</kwd>
				<kwd>militancy</kwd>
				<kwd>newspaper</kwd>
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		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>
			</title>
			<p>En junio de 1929, la policía clausuró la imprenta de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, condenándolo así a la ilegalidad en la que se mantendría hasta 1934. La posición contestataria del Partido Comunista de México (PCM) y su periódico les había acarreado una censura cada vez más agudizada conforme el Maximato se asentaba. En este periodo marcado por la intermitencia en la silla presidencial sostenida en el poder del ‘jefe máximo’ que parecía afianzarse detrás de esta, una constante fueron los esfuerzos por diluir las disidencias. La sospecha de una posible rebelión armada encabezada por el PCM lo condenó a la ilegalidad junto con su periódico. Entonces ambos actuaron en la clandestinidad, en medio de un escenario de persecución y vigilancia en donde imprimir significaba mantener una trinchera desde la cual pronunciarse.</p>
			<p>Desde que el periódico salió a la luz por primera vez en 1924, ocupó una posición más bien marginal frente a otros impresos de mayor circulación y gran influencia en la conformación de la opinión pública, aquellos que <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> catalogaría como “prensa burguesa” y, por ende, un enemigo a combatir. Pero no obstante esta marginalidad entre los medios impresos de comunicación, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> representaba un esfuerzo necesario para el programa del PCM, pues el comunismo consideraba fundamental el rol de la propaganda realizada en prensa para la organización del movimiento obrero y campesino. Desde “¿Qué hacer?” - panfleto político que marcaba pautas y estrategias para la lucha del proletariado - <xref ref-type="bibr" rid="B7">Lenin (2010, pp. 234-38)</xref> recalcó la importancia del periódico como un instrumento pedagógico, como un medio de agitación y propaganda y como organizador colectivo, lo cual era asumido por el PCM y es por ello que ensayó con varias publicaciones como <italic>El Inquilino</italic>, <italic>El Obrero Comunista</italic>, <italic>El Trabajador</italic>, <italic>Boletín Comunista</italic>, <italic>Juventud Mundial</italic> y <italic>Juventud Obrera</italic> que no lograron asentarse como representación del partido (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Bringas y Mascareño, 1988, p. 63</xref>). Ante esta problemática, en 1923, el PCM adjudicaba el estancamiento del partido a la falta de un periódico y una imprenta, elementos que juzgaba necesarios para el desarrollo de su movimiento.<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> Hasta que el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores (SOTPE) fundó <italic>El Machete</italic> en marzo de 1924, el PCM encontró un espacio más eficaz desde el cual pronunciarse, pues no obstante la inicial tutela de los artistas del SOTPE - algunos de ellos también militantes comunistas -, desde el primer número difundió el programa del PCM, por lo cual, la transición a órgano oficial del partido se dio de manera natural en mayo de 1925.</p>
			<p>Recalcitrante y combativo, <italic>El Machete</italic> estaba pleno de denuncias, llamamientos a la organización de las clases trabajadoras y textos que difundían el programa del PCM. Las críticas a los gobiernos posrevolucionarios, las polémicas con el sindicalismo oficial, así como la constante pretensión de influir en obreros y campesinos - llamados a la protesta y la desobediencia - parecían motivos suficientes para que el periódico fuera objeto de censura. Sin embargo, por varios años circuló entre las redes conformadas por la militancia comunista y se movía entre México, Estados Unidos y Centroamérica (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Melgar, 2015, p. 179</xref>). La ilegalidad hizo mella en la publicación, pero no la derrotó, antes bien, imprimir y circular en la clandestinidad conllevó cierto reforzamiento de la imagen del periódico como símbolo del comunismo en México. Entonces ya no solamente se trataba de un espacio de enunciación, sino que se acentuó su posición de agente, personificado de cierto modo, como un militante al que se debía defender, como representante de los comunistas censurados, de los obreros y campesinos despojados y reprimidos, de los desocupados que clamaban por ‘pan o trabajo’ y de los presos políticos.</p>
			<p>Ahora me propongo narrar la manera en que el periódico <italic>El Machete</italic> se posicionó en la ilegalidad, como un sujeto que expresaba la resistencia en la clandestinidad. Este periódico comunista de cierto modo superó su función de medio; operaba como portavoz, como un espacio desde el cual se enunciaba el programa del PCM, pero también se enfatizaba el papel del impreso como un militante más, como un personaje que tenía agencia y liderazgo y fungía como un arma para la lucha que había que sostener y defender. La relevancia de <italic>El Machete</italic> se asentaba constantemente en sus páginas, y a pesar de que la censura limitaba su papel como organizador, su proscripción subrayó su rol como emblema, como un símbolo del comunismo resistente ante la represión. El periódico se posicionaba como un actor que proponía interlocuciones, establecía relatos autorreferenciales que exponían su trayectoria, llamaba a sumar esfuerzos para su sostenimiento y se presentaba como un instrumento primordial para la lucha contra la opresión.</p>
			<p>Para abordar este tema me remito a los estudios de la prensa, con el propósito de historizar esta etapa del periódico a partir de su análisis como objeto de estudio, lo cual implica atender a la manera en que operaba el medio y cómo esto se evidenciaba en la puesta en página, en sus condiciones materiales, en su organización como proyecto editorial y en su interlocución con los lectores. Los estudios de la prensa han aportado enfoques metodológicos que proponen atender a los diversos contextos planteados por las publicaciones, a partir de lo cual es posible distinguir la conformación de los impresos como espacios dinámicos que plantean interacciones e intercambios con los lectores y otros proyectos editoriales. También sugieren la problematización de lo enunciado en las publicaciones, las cuales no se reducen a medios que trasmiten un mensaje, sino que se observan como espacios donde se gestan relaciones y se articulan discursos. En el caso de la prensa de izquierda, podemos identificar un componente subversivo cimentado en ideologías y con la intención de resolver problemáticas de actualidad. Los periódicos son objetos culturales que por su potencialidad comunicativa y su papel en la forja de la opinión pública intervienen en la conformación de realidades (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Acevedo y Villabona, 2020, pp. 347-73</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B18">González, 2010, p. 104</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B22">Manrique, 2023, p. 18</xref>), que se asientan de manera discursiva, pero que pueden incidir en posicionamientos que derivan en acciones y prácticas que no corresponden al ámbito enunciativo.</p>
			<p>Respecto del papel de la prensa como constructora de realidades, con cierta ironía, <xref ref-type="bibr" rid="B10">Benjamin (2008a, p. 353)</xref> afirmó que los periódicos podían adecuarlas sin necesidad de intervención divina, pues a los editores únicamente les bastaba un burócrata. En ese sentido, <xref ref-type="bibr" rid="B11">Benjamin (2008b, p. 359)</xref> cuestionó a la prensa como expresión de la producción industrial capitalista, con periódicos que daban cabida a voces que demandaban ser incluidas, no en un sentido de democratización, sino de oferta y demanda ante un consumo impaciente que se propiciaba generando nuevas columnas y secciones que podrían ser ocupadas por las exigencias de los mismos lectores. Para <xref ref-type="bibr" rid="B12">Benjamin (2008c, p. 369)</xref>, el periódico es un instrumento de poder, que no está al servicio de este, sino que lo expresa, y si bien aquí no observaré un periódico adaptado, en tanto que empresa, a los designios del capital y propiciador de nuevas vertiginosas legibilidades de la vida moderna en una dinámica de consumo, rescato la posición del medio como generador de realidades, como instrumento persuasivo con voluntad de conducción.</p>
			<p>‘Orientar’ era un objetivo planteado por el periódico desde sus orígenes, dirigido a las clases trabajadoras con una intención adoctrinadora, tendiente a engrosar las filas del partido y con la promesa de formar un gobierno obrero y campesino. El impreso representaba una herramienta de lucha, un instrumento reivindicador que interpelaba a los lectores con la intención de movilizarlos y que los concebía asimismo como colaboradores potenciales que podrían sumarse a la realización del periódico. Se trataba de un proyecto que se pensaba en colectivo, que buscaba cohesionar a la militancia y dirigir el movimiento obrero y campesino, pero que asimismo requería de participación conjunta entre diversos actores, entre quienes redactaban, imprimían, ilustraban, distribuían, leían, auspiciaban y fungían como corresponsales. La invitación a colaborar con textos, con la difusión del impreso y su sostenimiento fueron constantes en el periódico a lo largo de su trayectoria.</p>
			<p>Abordar la historia de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> requiere una lectura tan discontinua como sugieren los periódicos mismos, con llamados a otras páginas, síntesis en amplios titulares y el tránsito del ojo entre largas columnas, breves recuadros y notas marginales que sugieren, publicitan o exhortan. <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se mantuvo vigente como el portavoz del PCM entre 1924 y 1938, periodo en el cual atravesó por distintas etapas que adecuaron su contenido, formato y mecanismos de distribución. Pero la clandestinidad fue un reto difícil de sortear para el periódico comunista, pues entre la persecución y la vigilancia, en varias ocasiones se enfrentó a una situación precaria que lo mantuvo agonizante y al borde de la desaparición. En este contexto se enfatizó la relevancia del periódico y se glorificaba su función como organizador y defensor de obreros y campesinos. La ilegalidad acentuó la carga simbólica de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, el actuar entre la censura y la persecución implicó variaciones en la conformación y difusión del periódico, respecto de cómo se pronunciaba y las interlocuciones que planteaba, la forma en que este se reafirmaba como un espacio de defensa necesario y de responsabilidad colectiva, además de su autorrepresentación como un personaje icónico dentro de una épica del comunismo en la clandestinidad.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>El Machete ilegal</title>
			<p>En <italic>Calle de Mano Única</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="B13">Benjamin (2014, p. 66)</xref> advirtió que los periódicos se leían cada vez más en vertical. Las columnas angostas dirigen el ojo en ese sentido, solamente haciéndolo transitar de otro modo en el seguimiento de la nota hacia la columna colindante, o en la búsqueda de la continuación en otra página. Observar y analizar <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> sugiere un ejercicio de este tipo, aunque no solamente en lo que a la práctica lectora se refiere. La verticalidad del periódico se establecía también desde la línea editorial, pues no obstante la transversalidad, que se sugería al presentarlo como una publicación que idealmente incorporaría a las clases trabajadoras como participantes activas en su realización, el objetivo principal de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> era fungir como portavoz del PCM.</p>
			<p>En ese sentido, la vida del periódico respondía a los ajustes, decisiones, aciertos y tropiezos del PCM. <xref ref-type="bibr" rid="B23">Melgar (2015, p. 24)</xref> ubica a <italic>El Machete</italic> dentro de la prensa conmiternista, la cual comprende aquella de vocación marxista y expresión de diversos posicionamientos comunistas. <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> seguía consignas planteadas por las estrategias marcadas por el comunismo internacional y atendía especificidades de problemáticas locales e inmediatas, asunto que tampoco era ajeno a la prensa comunista de la época, cuya línea editorial se presentaba a favor de las clases trabajadoras. Por ejemplo, <xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>Daily Worker</italic></xref> - órgano del Partido Comunista de Estados Unidos - revela paralelismos y relaciones con <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, además de que también fue fundado en 1924, representaba la voz oficial del partido, pretendía concientizar y movilizar a los obreros y, además, a menudo incluía notas referentes a México. Durante la ilegalidad del PCM, denunciaba el “terror blanco” y llamaba a la protesta contra la represión que padecían los camaradas mexicanos.<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> Los casos de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>Daily Worker</italic></xref> atravesaban situaciones similares, como prensa disidente que se situaba en los márgenes, pero, por otro lado, <italic>Pravda</italic> - órgano oficial del Partido Comunista de la URSS -, situado más bien en una posición hegemónica, mantenía la política de expresar la voz de los lectores, quienes por medio de cartas buscaban la intercesión del periódico y denunciaban actos de negligencia y corrupción, de modo que el impreso fungiera como intermediario entre el público y el partido (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Roudakova, 2017, pp. 69-70</xref>).</p>
			<p>El periódico <italic>El Machete</italic> ha sido aprovechado como fuente para el estudio del comunismo en México, pero también ha sido abordado como objeto de estudio. <xref ref-type="bibr" rid="B26">Rivera Mir (2020)</xref> también ha analizado específicamente el periodo ilegal. Su trabajo, junto con el de <xref ref-type="bibr" rid="B17">Cano (1997)</xref>, es referente para el análisis de la experiencia de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> en la clandestinidad. Por un lado, Rivera Mir muestra un amplio panorama en el cual <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se situaba como una pieza entre la extensa propaganda y otros impresos comunistas que se desarrollaron en la ilegalidad del partido y ante la imposibilidad de publicar su órgano oficial regularmente. <xref ref-type="bibr" rid="B26">Rivera Mir (2020, pp. 44-72)</xref> describe cómo la circulación de otros impresos mantuvo a la militancia resistente y organizada más allá de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, aunque también reconoce la importancia que los comunistas le otorgaban a la publicación y los alcances internacionales que mantenía. Por otro lado, <xref ref-type="bibr" rid="B17">Cano (1997)</xref> analiza el periódico a partir de la observación del impreso y su organización interna, lo sitúa dentro de la tipología de la prensa comunista y revisa su estructura, enfoque y contenido, con lo cual presenta datos generales de la publicación en cuanto a formato, tiraje, tipo de textos, secciones y objetivos.</p>
			<p>Ante los estudios que aportan análisis sobre las características y la circulación del periódico en amplias observaciones que lo colocan en los entramados de la prensa comunista, ahora propongo una lectura enfocada en la observación de lo específico, tomando como punto de referencia la retórica del periódico en relación con la proyección de sí que este exponía, colocándose como un actor fundamental y principal representante de una militancia resistente, la cual se mostraría también como defensora del periódico. <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se posicionaba como un actor en interacción con la militancia comunista dentro de una relación mutuamente incidente que articulaba la agencia del impreso con el acto contencioso de quienes lo publicaban, distribuían y leían. Esto conllevaba una intercomunicación entre lo simbólico y las acciones de la militancia que posibilitaban la publicación.</p>
			<p>A diferencia de los diarios comerciales de amplia circulación, la prensa militante de izquierda solía tener dificultades para su financiamiento, lo cual a menudo derivaba en irregularidades en su publicación. Muchas veces estos impresos contaban con cuatro o seis páginas y sus formatos, amplios o reducidos, comúnmente eran pensados para hacer eficaz el ejercicio de propaganda. Por ejemplo, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se inauguró en 1924 como periódico de pared y sus amplias dimensiones (64 x 46.5 cm) respondían a la intención de propiciar una lectura colectiva con el impreso desplegado sobre un muro. En ese momento se apostaba a la visualidad del impreso, no solamente por las ilustraciones que contenía, sino también con su disposición en el espacio público, con lo cual interpelaba al espectador como un objeto visual. Luego, siguiendo su papel de organizador y principal representante del comunismo en México, el periódico circulaba con un formato de (58.5 x 41cm) a siete columnas. Como era común entre la prensa militante de izquierda, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> solía contar con cuatro páginas - o en pocas ocasiones seis -, tal vez por la practicidad -y quizás a veces la única posibilidad - de imprimir en un solo pliego. La ilegalidad conllevo distintos ajustes. El formato se redujo (34 x 23.5 cm) para facilitar su circulación de manera discreta y la información se concentraba en cuatro columnas dedicadas principalmente a denunciar la censura, la persecución y la represión.</p>
			<p>En el espacio acotado con el que entonces contaba <italic>El Machete</italic> se publicaron sendas notas contra el imperialismo, el fascismo y la guerra. Cuestionamientos a políticas internacionales y denuncias de la sujeción del Estado mexicano a los designios de Estados Unidos. Se reportaron los efectos de las deportaciones masivas de migrantes mexicanos que se sumaban a la masa de desocupados que ya se encontraba en México. El periódico dio seguimiento a los efectos de la crisis económica entre las clases trabajadoras, daba cuenta de la organización de marchas de hambre y otras manifestaciones de desocupados. Asimismo, informaba sobre las acciones del Socorro Rojo Internacional en defensa de los presos políticos, quienes además aparecían constantemente en notas que anunciaban detenciones, deportaciones y liberaciones. Los llamados a la unión entre obreros y campesinos, la defensa de la URSS y el combate al imperialismo y el fascismo eran proposiciones que habían definido el discurso de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> a lo largo de su trayectoria, pero ahora estas se articulaban con la denuncia de la represión que en este momento definía la línea editorial del periódico. La atestación y el reporte de acontecimientos conllevaba a menudo una exposición de oposiciones binarias que distinguían entre clases contradictorias, entre víctimas y perpetradores, entre quienes padecían la injusticia y aquellos que la efectuaban. Los enemigos abiertamente designados constantemente eran el capitalismo, la contrarrevolución y lo que se consideraban derivaciones o expresiones de esto: la burguesía, el imperialismo y el fascismo. El Estado mexicano y periódicos como <xref ref-type="bibr" rid="B5"><italic>Excélsior</italic></xref>, <italic>El Universal</italic> y <italic>El Nacional</italic> eran considerados representantes de la reacción, mientras que <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se asumía de lado de las clases trabajadoras, como integrantes de un mismo frente.</p>
			<p>En cada número publicado en la ilegalidad, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> anotaba en su cintillo tres momentos coyunturales para el periódico: su inauguración en marzo de 1924, la clausura de junio de 1929 y el saqueo de su imprenta en agosto de ese mismo año. La censura era un mal común para la prensa disidente y crítica. Ante esta circunstancia la respuesta solía ser beligerante y los impresos operaban más como un espacio para la formación de culturas políticas y la organización que como medios informativos. <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> seguía esa lógica, pero su función organizadora tal vez fue limitada por la clandestinidad, pues en ocasiones el llamado a una movilización y el reporte de las consecuencias de esta aparecieron en un mismo número, como sucedió, por ejemplo, con la noticia de la matanza de Matamoros, resultado de una protesta por la liberación de presos políticos. Mientras que en la primera plana del número de junio de 1930 se arengaba a los lectores para que participaran en una manifestación a favor de los comunistas presos tras la movilización del 1 de mayo, en la última página se informaba sobre el funesto desenlace que esta había tenido en Matamoros Laguna, Coahuila, donde 17 comunistas cayeron tras un acto represivo encabezado por las autoridades municipales, que en los siguientes años sería conocido como “la matanza de Matamoros”. Esto sugiere que la efectividad del periódico como organizador menguaba debido a las dificultades de su publicación. Y es que, al principio, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> ilegal se publicaba de manera espaciada y con irregularidad, lo que probablemente motivó que se insistiera en su cualidad simbólica.</p>
			<p>En el momento de su clausura en 1929, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> era ya bien conocido por la militancia y circulaba entre organizaciones de obreros y campesinos. Como hemos señalado en líneas atrás, traspasaba fronteras americanas y muy temprano, en 1925, se encontraba entre la prensa clandestina que circulaba en Cuba.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> Antes de ser proscrito se tiraban 17 000 ejemplares, cifra que sufrió un abrupto descenso en la ilegalidad, pues apenas se alcanzaron los 5 000 en el escenario más favorable (<xref ref-type="bibr" rid="B17">Cano, 1997, p. 158</xref>). La declaración de ilegalidad afectó al impreso paulatinamente y de manera casi imperceptible en el periódico durante los dos meses posteriores a su clausura, pero después de agosto de 1929, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> manifestaba constantemente las dificultades a las que se enfrentaba para mantenerse a flote. Sin duda, no se trataba de una empresa lucrativa. Cada ejemplar costaba 5 centavos y requería de los militantes del PCM para distribuirlo. Durante el primer año en la clandestinidad, se publicó mensualmente, situación que limitaba su operatividad como organizador de la militancia. Luego, a partir de enero de 1931 apareció quincenalmente, hasta que en mayo de ese mismo año se publicó con periodicidad decenal, tras declarar esa meta reiteradamente, llamando a los lectores a apoyar para hacerlo posible.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref>
			</p>
			<p>Cabe señalar que, aunque <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> fue el órgano oficial del PCM y representó su principal portavoz desde 1924, durante la ilegalidad del partido no fue la única publicación del comunismo mexicano ni la única voz que expresaba la posición del PCM. Durante el periodo que nos ocupa, publicaciones como <italic>Bandera Roja</italic>, <italic>Espartaco</italic>, <italic>Defensa proletaria</italic>, <italic>A la defensa</italic> y <italic>Soviet</italic> - órganos del Bloque Obrero y Campesino, las Juventudes Comunistas, la Confederación Sindical Unitaria de México, el Socorro Rojo Internacional y de la local del Partido Comunista del Distrito Federal - abonaron a la labor de propaganda comunista, mientras que <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> encaraba el reto de seguir vigente a pesar de su prohibición. A estas publicaciones se sumaron varias más, de impresión más modesta, pero que, como señala <xref ref-type="bibr" rid="B26">Rivera Mir (2020, p. 45)</xref> informaron y organizaron a la militancia comunista cuando el órgano oficial del partido se enfrentaba a limitaciones. Sin embargo, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> era reconocido como un baluarte del comunismo en México de modo que se insistió en su publicación, no obstante los problemas que implicaba la clandestinidad.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>El filoso en la clandestinidad</title>
			<p>En el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de México, celebrado en julio de 1929, el partido reconocía entre sus errores haber actuado con cierta pasividad al reaccionar a las problemáticas de su momento, cuando, en cambio, habría sido conveniente preparar a las masas para una guerra civil, por medio de estrategias de propaganda más enérgicas que agitaran y organizaran a los trabajadores (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Concheiro y Payán, 2014, p. 228</xref>). Las resoluciones del pleno señalaban a Portes Gil como un frente contrarrevolucionario al cual debía oponerse el frente único de obreros y campesinos. En un tono agresivo que denotaba la necesidad de resistir ante un embate, el PCM afirmaba también que era necesaria una “lucha implacable contra los liquidadores”. Y entonces no había cabida para dejar de publicar y promover <italic>El Machete</italic> por temor a ser aprehendidos, ni tampoco sustituir el periódico por otro legal, pues se vaticinaba que actuar con tal tibieza tendría funestas consecuencias para el partido, por lo cual este debía plantarse en “decidida resistencia” (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Concheiro y Payán, 2014, p. 239</xref>).</p>
			<p><italic>El Machete</italic> atravesó por la ilegalidad en un contexto de radicalización del PCM, la ruptura de relaciones entre el gobierno de Emilio Portes Gil y la URSS, la desocupación masiva de trabajadores provocada por la Gran Depresión económica y el afianzamiento del control político por parte del Estado a partir de la apuesta por la institucionalización y la fundación del Partido Nacional Revolucionario. El vi Congreso de la Internacional Comunista estableció la táctica de “clase contra clase”, con la cual marcaba una ruptura con la socialdemocracia y acentuaba las contradicciones entre clases. Sobre esto, <xref ref-type="bibr" rid="B25">Reynoso (2021, p. 208)</xref> advierte que las resoluciones de la Internacional Comunista (IC) no siempre eran seguidas al pie de la letra por el PCM y que no obstante la radicalización planteada por la IC, el PCM en realidad se mantenía señalando a la burguesía dirigente como el enemigo a combatir. Por otro lado, <xref ref-type="bibr" rid="B24">Reynoso y Jeifets (2023, p. 1404)</xref> afirman que, en 1929, a partir de la ruptura con los agraristas y con los efectos del “giro hacia la izquierda”, el PCM perdió contacto con las masas. Esto, además de la clandestinidad del partido, podría explicar la intensificación de la propaganda y los esfuerzos de aproximación a las clases trabajadoras, lo cual conllevó que, en un contexto de represión y censura, el PCM y <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> de cierto modo se fortalecieran en la ilegalidad. En el esfuerzo por hacer frente a la persecución, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se afianzó como un baluarte de la militancia y como un espacio desde el cual el partido pretendía incidir en el movimiento obrero.</p>
			<p>Después de la amenaza de la rebelión escobarista, un supuesto levantamiento organizado por los comunistas presuntamente habría servido como pretexto para condenar al PCM y su periódico a la ilegalidad. Sin embargo, <xref ref-type="bibr" rid="B25">Reynoso (2021, p. 216)</xref> explica que los comunistas resultaban incómodos en un contexto que apelaba por la unidad nacional y en el cual se pretendía la asimilación de los obreros y campesinos bajo el control estatal. La ilegalidad del PCM y <italic>El Machete</italic> no alcanzó del todo, o con la misma severidad, a otras instancias de la militancia comunista. En enero de 1929 se fundó la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM), con el objetivo de aglutinar a las organizaciones obreras y campesinas en acciones conjuntas dentro de un frente único (<xref ref-type="bibr" rid="B20">MacGregor y Sánchez, 1998, p. 144</xref>). La CSUM organizó marchas de hambre y propuso un proyecto de ley de seguro social y contra la desocupación que sería ampliamente promocionado en <italic>El Machete</italic>. Igualmente, en enero de 1929, el PCM convocó a la formación del Bloque Obrero y Campesino (BOyC) y en marzo de ese año fue registrado ante la Secretaría de Gobernación (<xref ref-type="bibr" rid="B21">MacGregor, 2001, p. 313</xref>). Por medio del BOyC, el PCM pudo participar en contiendas electorales. Además, el Socorro Rojo Internacional representó igualmente una instancia organizadora en un momento en el cual se sumaban constantemente presos comunistas. Estas organizaciones ligadas con el PCM también experimentaron represión y censura; sin embargo, se mantuvieron en la legalidad, lo que le permitía cierto margen de maniobra al partido.</p>
			<p>El 8 de junio de 1929, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> informó a sus lectores que sus oficinas y las del PCM habían sido clausuradas por el gobierno, un acto de atropello a la libertad de imprenta que para el periódico comunista representaba un desenmascaramiento del gobierno contrarrevolucionario.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> Habían transcurrido un par de días, y no obstante la censura oficial, el periódico se mantenía en pie. Los comunistas recurrieron al amparo, pero tropezaron al intentar hacer efectivo este recurso legal debido a inconsistencias en la demanda y el proceso de su seguimiento. Según <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, el gobierno se lavaba las manos negando cualquier participación en la clausura del periódico, mientras que la policía insistía en que había seguido órdenes superiores.<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref> El 29 de junio se denunciaba el secuestro de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>.</italic> La administración de correos retuvo tres números para evitar su distribución y para mermar esta censura se imprimieron algunos ejemplares más, resolución que no sería posible poco después, entre la persecución que se intensificaría en los siguientes años. El 29 de agosto de 1929, las oficinas de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, ubicadas en avenida Hidalgo 49, fueron incendiadas por la policía y los bomberos (<xref ref-type="bibr" rid="B28">Sousa, 2014, p. 175</xref>). La publicación pausó por una breve temporada y reapareció el 7 de noviembre de 1929, con un número especial dedicado a la conmemoración de la revolución rusa.</p>
			<p>De nuevo en el juego, la administración de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> hizo un llamamiento a los camaradas. Solicitaba apoyo moral y material a todos los agentes, suscriptores y lectores del periódico, pedía que lo difundieran, organizaran colectas y pagaran las cuentas atrasadas. La administración explicaba que debido al difícil momento que atravesaba <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> era imposible publicarlo con regularidad y afirmaba la imperiosa necesidad de colaboración para su supervivencia.</p>
			<disp-quote>
				<p>Solamente con la ayuda y con la colaboración de todos los agentes, suscriptores y lectores de EL MACHETE, solamente con el apoyo decidido de toda la masa trabajadora del país podemos normalizar la edición del periódico que a pesar de todas las amenazas, persecuciones y represalias seguirá saliendo, enseñando el camino justo al proletariado mexicano.<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>Las notas de la administración eran comunes en <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> desde sus inicios y evidencian tanto dificultades de financiamiento como los medios y recursos que hacían posible la publicación, pues en este tipo de notas en ocasiones se incluían listas de ingresos y nombres de colaboradores, pero también era un espacio a través del cual el periódico remarcaba la importancia del pago de los ejemplares recibidos. Publicar los detalles sobre las finanzas del periódico, aunadas a las afirmaciones que reiteraban la importancia de cooperar con su sostenimiento, era un gesto que tenía la intención de refrendar el carácter colaborativo que debía tener <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> como un medio de y para las clases trabajadoras. Las notas firmadas por la administración aparecieron en pocas ocasiones durante su periodo ilegal. Además, en otros momentos era posible identificar quién estaba a cargo de esta y otras funciones dentro del periódico, como el responsable de la publicación, por ejemplo. La persecución conllevó que estos datos desaparecieran paulatinamente del impreso y durante el periodo ilegal no se anotaba más que la fecha de aparición y el precio, así como los momentos que marcaban la inauguración y la represión de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>.</italic></p>
			<p>Después del especial de noviembre de 1929, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> no se publicó hasta marzo de 1930. El número se abría con una declaración contundente que marcaba la voluntad de resistencia de la agenda que guiaba el periódico: “nada ni nadie podrá destruir al Partido Comunista!”.<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref> La fecha de reaparición al parecer no fue casual, pues casi coincidía con el sexto aniversario del periódico, y en una breve nota se disculpaba por la demora del número que había sido prometido para el 15 de marzo,<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref> lo que hace pensar en la reaparición como un gesto conmemorativo que simbólicamente exponía el resurgimiento del periódico en una fecha significativa que podría interpretarse como reinauguración, como un nuevo comienzo desde el mismo punto de partida y con objetivos similares, aunque no idénticos a los de 1924, pues ahora no se trataba de abrirse camino, sino de resistir, y <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> aprovechaba que salía nuevamente a escena para afirmar su posición como organizador de las clases trabajadoras y baluarte del comunismo en México. Se dirigía a los lectores con una nota editorial que expresaba la voz del periódico. <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se posicionaba ante sus circunstancias y refrendaba su carácter combativo.</p>
			<disp-quote>
				<p>En esta situación, “El Machete” sale una vez más de su vaina y se apresta al combate. Nuestro Partido tiene en él su mejor arma para la lucha contra el régimen capitalista, contra el imperialismo y sus aliados; tiene en él su mejor herramienta para la realización de las tareas que el momento histórico le impone. Con la ayuda de “El Machete” y con el respaldo de las masas obreras y campesinas, el Partido Comunista de México, Sección de la Internacional Comunista, cumplirá su misión histórica, como organizador y director de la Revolución Obrera y Campesina.<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>En abril de 1930 la situación de represión comenzó a complicarse aún más, en <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se anunciaba que la llave del apartado postal en donde se recibía la correspondencia del PCM y <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> estaba en manos de la policía.<xref ref-type="fn" rid="fn12"><sup>12</sup></xref> En junio de 1930, el Departamento Confidencial giró instrucciones para localizar la imprenta de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>. Los primeros reportes aseguraban que el periódico se había publicado por última vez en marzo de ese año y que desde entonces los comunistas distribuían propaganda en hojas sueltas que se imprimían en mimeógrafo, en casa de uno de los militantes.<xref ref-type="fn" rid="fn13"><sup>13</sup></xref>
			</p>
			<p>
				<xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> había nacido en un espacio doméstico<xref ref-type="fn" rid="fn14"><sup>14</sup></xref> y con sus oficinas clausuradas tuvo que volver a este. <xref ref-type="bibr" rid="B16">Campa (2014, pp. 79, 96)</xref> apuntó en sus memorias que, tras una colecta nacional, el PCM había podido adquirir una nueva imprenta antes de la represión callista. Fue esa imprenta la que fue desmantelada y decomisada por la policía, dando inicio al periodo ilegal de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, que entonces tuvo que imprimirse en una prensa manual de reducida capacidad de impresión, pero adecuada para la clandestinidad, pues era silenciosa. Los comunistas y su periódico estaban bajo la vigilancia de la policía. Varios como Valentín Campa o José Revueltas, entraban y salían de la cárcel, mientras que Hernán Laborde, secretario general del PCM, era protegido y se encontraba resguardado en un domicilio secreto, pues, como sucedía con la imprenta de <italic>El Machete</italic>, debía evitarse que se descubriera su paradero. Entonces, también - recordaba <xref ref-type="bibr" rid="B16">Campa (2014, p. 28)</xref> - Laborde y Rosendo Gómez Lorenzo editaban <italic>El Machete</italic>.</p>
			<p>Con su resurgimiento en la ilegalidad, el impreso refrendaba su posición como un actor que actuaba en conjunto con las clases trabajadoras, enlazado con estas como expresión de una voz única. Las interlocuciones sugeridas por el impreso a través de los distintos textos publicados durante el periodo ilegal dibujaban, por un lado, una figura de autor colectivo o concatenado y, por otro, una personificación del periódico. Esto superaba el papel de portavoz como medio de difusión de las proposiciones de un partido. Como autor colectivo, la función comunicativa del impreso se planteaba más bien como un aglutinante de voces que se expresarían en conjunto o desde la unicidad. La concatenación se efectuaba cuando <italic>El Machete</italic> no se posicionaba solamente como representante, sino que incorporaba a las clases trabajadoras como sujetos que se pronunciaban en el impreso. Muchos textos aparecieron firmados con seudónimos de representantes de oficios: un rielero, un motorista, un chafirete rojo, uno de la fábrica, un minero, un zapatero comunista etcétera, aunque no hay indicios que comprueben la autoría de los textos y si quien firmaba realmente ejercía ese oficio.</p>
			<p>La figura del corresponsal se incluyó desde los inicios del periódico y continuó apareciendo a lo largo de toda su trayectoria, pero con la pluralidad de oficios citados al pie de las columnas se proyectaba la imagen de un esfuerzo concatenado que en un mismo espacio reunía a diversos trabajadores, o, por lo menos, pretendía representarlos desde su enunciación. También se buscaba propiciar la inclusión de la voz y las problemáticas de los trabajadores, por lo cual se solicitaba a los lectores que enviaran noticias de los centro de trabajo.<xref ref-type="fn" rid="fn15"><sup>15</sup></xref>
			</p>
			<p>Los únicos militantes que eran mencionados con nombre y apellido en sendas listas eran los detenidos y caídos en las manifestaciones, los presos y los deportados a las Islas Marías. La personificación de <italic>El Machete</italic> se establecía a partir de la manera en que se autorrepresentaba y se dirigía a los lectores, por medio de una “figurativización enunciativa”, que como señala <xref ref-type="bibr" rid="B19">Imbert (1985, p. 454)</xref>, permite exponer una presencia subjetiva en el texto periodístico. Aunque se trataba del órgano de difusión del PCM, los llamamientos de <italic>El Machete</italic> no se expresaban en su nombre, sino del periódico mismo, así como se mostraba una autorreferencialidad en los repasos que realizaba sobre su resistencia.</p>
		</sec>
		<sec>
			<title>Resistencia y colaboración</title>
			<p>En un recuento de los logros, <italic>El Machete</italic> afirmaba que en seis años se había posicionado como “el mejor organizador y constructor del Partido Comunista”, pues explicaba el surgimiento de las locales del PCM a partir de los lectores del periódico. Recordaba que no solamente servía como propaganda del comunismo, sino que en sus páginas se desenmascaraban y refutaban las falsedades de la propaganda burguesa efectuada a través de periódicos como <italic>El Universal</italic> y <xref ref-type="bibr" rid="B5"><italic>Excélsior</italic></xref>, así como las traiciones del “gobierno contrarrevolucionario” contra las clases obrera y campesina<italic>.</italic><xref ref-type="fn" rid="fn16"><sup>16</sup></xref>
			</p>
			<p>La relevancia del periódico se enfatizaba en cada número, en cada llamado a la colaboración de los lectores y en las afirmaciones que recordaban que era una herramienta imprescindible para la lucha de los trabajadores. Pero además de estas declaraciones que solían formar parte de exhortos para el sostenimiento del periódico, <italic>El Machete</italic> se conmemoraba, y con ello, trazaba un relato autorreferencial que destacaba la trayectoria del impreso.</p>
			<p>En líneas atrás apunté que el segundo número de <italic>El Machete</italic> que se publicó en la ilegalidad fue el de marzo de 1930 y que quizá se tomó esa fecha como un gesto conmemorativo, pues se encontraba a seis años del inicio de la publicación. Si bien entonces no se efectuó un repaso de la trayectoria del periódico, si se reafirmaba su importancia, como representante de la “voz y la conciencia” de obreros y campesinos que ahora debía burlar el espionaje para poder informar a los lectores.<xref ref-type="fn" rid="fn17"><sup>17</sup></xref>
			</p>
			<p>En la primera quincena de marzo de 1931, <italic>El Machete</italic> celebró su séptimo aniversario. La conmemoración se preparaba desde un número anterior, en febrero se expuso la importancia de la memorable fecha que se avecinaba, que - afirmaba el periódico - no se trataba solamente de un momento de relevancia para el PCM, sino que representaba “un triunfo de la clase trabajadora de México”.<xref ref-type="fn" rid="fn18"><sup>18</sup></xref><italic>El Machete</italic> aseveraba con orgullo que cumplía con la tarea encomendada por Lenin, pues fungía como “agitador y organizador colectivo” y sus páginas y columnas expresaban la voz de las clases trabajadoras.</p>
			<disp-quote>
				<p>En las fábricas, en las minas y en los campos, en los talleres y en las haciendas, en las oficinas y en los cuarteles. el machete ha sido siempre el enemigo de toda la mala yerba y su hoja afilada ha limpiado y preparado el terreno en que germina la semilla de la revolución obrera y campesina.<xref ref-type="fn" rid="fn19"><sup>19</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>En su “séptimo año de lucha” contra el imperialismo, la burguesía, el laborismo, el anarquismo y las prensas adversarias, <italic>El Machete</italic> hacía un recuento de su vida que inevitablemente subrayaba las problemáticas que atravesaba en ese momento. El periódico distinguía entre dos etapas: la legal y la ilegal, con una comparación que subrayaba las dificultades de la clandestinidad. Por un lado, mostraba un panorama en el cual el periódico parecía haber transitado con cierta holgura, con los 17 000 ejemplares semanarios circulando en fábricas, plantaciones, minas e ingenios, gracias a una amplia red de corresponsales. En cambio, la ilegalidad planteaba otro escenario que había mermado los alcances del impreso, reduciendo sus páginas a un tamaño “pequeñísimo que hace llorar a los campesinos por el esfuerzo para leerlas”.<xref ref-type="fn" rid="fn20"><sup>20</sup></xref> No obstante las dificultades, el periódico se leía. La enumeración de los obstáculos que se sorteaban fortalecía la imagen del periódico como agente en resistencia, pero también la de los lectores. La nota conmemorativa afirmaba que el periódico llegaba a manos de obreros, campesinos y trabajadores desocupados, pero también a soldados, marinos, fogoneros y presos, pasando “recatadamente, de mano en mano”, sorteando “las pesquisas más tenaces” que entre torturas indagaban sobre la manera en que el periódico se distribuía, “martirizando a muchos sospechosos”.<xref ref-type="fn" rid="fn21"><sup>21</sup></xref>
			</p>
			<p>La nota refrendaba la noción de colectividad que marcaba la lógica del periódico como proyecto editorial, descrito como un esfuerzo colaborativo, que estaba mediado por el relativo anonimato de los sujetos que lo hacían posible. Así como las autorías de las notas no se consignaban en las páginas de <italic>El Machete</italic>, los lectores-colaboradores se presentaban igualmente en abstracto cuando se describía su participación en el desarrollo del periódico. Imprimir resultaba peligroso, en palabras de <italic>El Machete</italic>, el periódico era “cobrado en sangre al Partido Comunista de México”; sin embargo, requería de ampliar su radio de acción para enfrentarse a sus “enemigos”, “los periódicos burgueses, fachistas y socialfachistas”,<xref ref-type="fn" rid="fn22"><sup>22</sup></xref> en los cuales se mostraba una realidad muy distinta a la expuesta en <italic>El Machete</italic>, pues mientras en este se denunciaban matanzas, actos represivos, censura y el incremento de la desocupación, periódicos como <italic>El Nacional</italic>, <italic>Excélsior</italic> y <italic>El Universal</italic> daban espacio a carteleras de cine y teatro, a notas de moda y relatos amarillistas. El mundo se vislumbraba de manera distinta en los impresos y también se exponían versiones diferentes sobre los mismos acontecimientos. Por ejemplo, mientras que en <italic>El Machete</italic> se delataba una emboscada contra una manifestación de comunistas desarmados, reprimidos el 29 de junio de 1930 en Matamoros, Coahuila, en <italic>Excélsior</italic> se reportaba un enfrentamiento entre las autoridades y los comunistas hostiles; lo que por un lado se describía como “matanza”, por el otro se denominaba “zafarrancho”.<xref ref-type="fn" rid="fn23"><sup>23</sup></xref>
			</p>
			<p>Es por ello que el periódico comunista insistía en su función como arma del proletariado y en la necesidad del esfuerzo colectivo que se subrayaba con la conmemoración de su trayectoria. Pero un año más tarde, la nota del octavo aniversario reflejaba que tal insistencia no rendía los frutos esperados y que el impreso se encontraba en dificultades porque no lograba la resonancia esperada entre la militancia.</p>
			<disp-quote>
				<p>¡EL MACHETE está en peligro! ¿No acudirán en su ayuda los miembros del Partido? Los Comités Regionales, ¿no sacudirán su indiferencia criminal y vendrán en ayuda del periódico de los trabajadores? Los responsables de EL MACHETE, ¿no se darán cuenta de que al no remitir el dinero que retienen del periódico, se colocan a la altura de cualquier saboteador del movimiento revolucionario?<xref ref-type="fn" rid="fn24"><sup>24</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>Retenciones del importe por parte de los distribuidores, deudas con el periódico y fallas en la distribución eran algunos de los problemas que aquejaban al impreso y se exponían en sus páginas con alarma, reclamo y exhorto a los lectores. <italic>El Machete</italic> sufría retrasos por falta de fondos, mostraba una posición crítica contra los fallos de la misma militancia comunista y explicaba que solamente así se podrían “remediar las deficiencias, de abajo a arriba, construyendo sobre firmes cimientos la organización revolucionaria de la clase trabajadora”.<xref ref-type="fn" rid="fn25"><sup>25</sup></xref> Entonces, la censura no era el único problema, sino también la escasa resonancia de la agenda del periódico entre algunos sectores de la militancia comunista y los distribuidores del periódico, que en ocasiones retenían su importe y no saldaban su deuda con este, incurriendo en lo que <italic>El Machete</italic> describía como una “criminal conducta” que favorecía a la reacción.<xref ref-type="fn" rid="fn26"><sup>26</sup></xref> Por otro lado, esto muestra el efectivo rol de los militantes comunistas en el sostenimiento del periódico y que, más allá de un imaginario que sugería que se tratara de una empresa colectiva, en la práctica requería serlo.</p>
			<p>El noveno aniversario fue pasado por alto en las páginas del periódico, parecía que su situación era tan apremiante que, antes que una celebración, era imperioso resolver su sostenimiento. Entonces se publicaron diversas notas que llamaban a participar en una “campaña pro-Machete”, que consistía principalmente en impulsar la venta del periódico, por medio de campañas de emulación que invitaban a los militantes a posicionarse como “dirigentes”, para lo cual debían “documentarse sobre el movimiento del proletariado y las masas campesinas”.<xref ref-type="fn" rid="fn27"><sup>27</sup></xref> En los exhortos a sumarse a la campaña se subrayaba la función pedagógica del periódico y cómo esta era necesaria como preparación para el “combate”. El periódico apuntaba que mientras la “prensa capitalista” silenciaba la explotación de obreros y campesinos, <italic>El Machete</italic>, en cambio, informaba sobre la lucha de las clases trabajadoras y sugería estrategias, “formas de organización, y tácticas revolucionarias a emplear para la defensa de sus intereses”.<xref ref-type="fn" rid="fn28"><sup>28</sup></xref>
			</p>
			<p>Con las cuentas un poco más equilibradas, en 1934 se anunciaba la próxima publicación de un número dedicado a la celebración del décimo aniversario de <italic>El Machete</italic>, pero también al aniversario luctuoso de Marx y a la memoria de la Comuna de París. Este ejemplar conmemorativo se pensaba como un documento que pudiera ser útil para instruir sobre marxismo-leninismo, tanto a militantes del PCM como a los “trabajadores revolucionarios” lectores de <italic>El Machete</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn29"><sup>29</sup></xref>
			</p>
			<disp-quote>
				<p>Estos cinco años de vida ilegal, cinco años de impresión y circulación clandestina, desafiando y burlando todas las acechanzas del enemigo, constituyen la mejor garantía de que nuestro Machete seguirá en su puesto, en medio de las mayores dificultades, hasta la hora del ataque decisivo y del triunfo final. Un día no muy lejano, nuestro Machete desempeñará en México - es verdad que en escala y proporciones mucho más pequeñas - un papel semejante al de la gloriosa Pravda en la URSS.<xref ref-type="fn" rid="fn30"><sup>30</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>La conmemoración del aniversario de <italic>El Machete</italic> servía para remarcar la importancia del periódico, con base en un recuento de su trayectoria como representante de las clases trabajadoras y del comunismo en México, pero también se adecuaba a las problemáticas del momento. Señalar el camino andado implicaba también insistir en su continuidad, que estaba en manos de los lectores y la militancia comunista comprometida.</p>
			<p>Los exhortos que urgían a fortalecer el periódico eran constantes y la insistencia en la colaboración para su sostenimiento transitó entre proposiciones que apelaban a la importancia de la función del periódico como representante de una colectividad y reclamos que marcaban exclusiones bajo el supuesto deber ser y actuar ideal de la militancia.</p>
			<p>El sigilo con el cual se conducían los asuntos de la prensa comunista para evitar caer en manos de las autoridades fue representado por José Revueltas en un relato novelado que, aunque tomaba como personaje al periódico <italic>Espartaco</italic>, órgano de las Juventudes Comunistas, refleja el compromiso de la militancia con sus impresos. En <italic>Los Días Terrenales</italic>, el cuerpo sin vida de Bandera se descompone en espera de su entierro, postergado por falta de recursos que tampoco pudieron encontrarse a tiempo para evitar que falleciera por inanición. La tragedia del hambre tan denunciada en <italic>El Machete</italic> se conjuga aquí con la épica de la militancia resistente. Tras conseguir los 15 pesos necesarios para el entierro, estos, en cambio, son aprovechados por los personajes de la novela para distribuir el periódico, pues, se argumentaba: “la que puede esperar es ella, porque está muerta” (Revueltas, 1949, p. 97).</p>
			<p>José Revueltas es un personaje que apareció constantemente en las páginas de <italic>El Machete</italic> entre 1930 y 1934, con noticias sobre su aprehensión y liberación, su participación en protestas y su deportación a las Islas Marías. Sin duda, representaba a la militancia comprometida y lo expuesto en sus textos literarios da cuenta de su experiencia como comunista víctima de la represión. Además, desde su reclusión en la Isla María Madre solicitaba al Comité Central del PCM que enviara ejemplares de “el filoso” (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Revueltas, 2014, p. 95</xref>).</p>
			<p>Es probable que la experiencia de <italic>El Machete</italic> y la de <italic>Espartaco</italic> no solamente fueran parecidas, sino que estuvieran ligadas. He localizado ejemplares de ambos periódicos en el <xref ref-type="bibr" rid="B1">Archivo General de la Nación</xref> que muestran características similares, lo que sugiere que quizá fueron elaborados en la misma imprenta. El tamaño de ambos es idéntico, así como la tipografía, lo único que varía en términos de diseño es que <italic>Espartaco</italic> contaba con una diagramación a tres columnas.</p>
			<p>En sus memorias, <xref ref-type="bibr" rid="B6">Galeana (2017)</xref> expuso datos sobre la crisis del PCM, recordaba que eran tan pocos los militantes que todos debían participar en todas las actividades de reclutamiento, propaganda, organización y, por supuesto, la venta de <italic>El Machete</italic>, aunque no todos quienes participaban con el sostenimiento del periódico y conformaban sus redes de distribución estaban al tanto de los pormenores de la producción del impreso:</p>
			<disp-quote>
				<p>Quién sabe en dónde lo harían, pero el filoso estaba siempre en manos de los trabajadores, en las fábricas y hasta en los cuarteles, con los soldados. Cuando el Partido parecía que se iba a desbaratar, después de cada ofensiva del gobierno callista, encarcelando y mandando a las Islas Marías a los comunistas, El Machete salía, alentando a la gente, dando las directivas necesarias para el trabajo llevando a todos la confianza y la fe para seguir luchando. (<xref ref-type="bibr" rid="B6">p. 129</xref>)</p>
			</disp-quote>
			<p>Pero, aunque estuviera en manos de todos, a veces no todos lo leían, como la misma Galeana, quien afirmó que no leía <italic>El Machete</italic> porque “le daba mucho trabajo”. No obstante, estaba enterada de su contenido porque un camarada se lo relataba con explicaciones claras que motivaron su afición al impreso. Esto sugiere que quizás el periódico era accesible a su público y se difundía por medio de prácticas de lectura colectiva mediadas por la oralidad, de modo que la interpelación se establecía no solamente en una relación directa entre el lector y el impreso, sino que los mismos lectores podían ampliar la comunicación como relatores, lo cual permitía una aproximación diversa al público.<xref ref-type="fn" rid="fn31"><sup>31</sup></xref>
			</p>
			<disp-quote>
				<p>Sentía yo un gran cariño por el filoso. Por eso, cuando por primera vez me comisionaron para salir a venderlo, me sentí orgullosa y feliz. Me parecía que el Comité Central me tenía confianza y me había encargado una tarea muy importante … Cuando vendí el primer ejemplar sentí una cosa rebonita. Pero al poco rato me di cuenta de que unos agentes venían detrás de mí. Me eché a correr. Los agentes corrieron detrás de mí. Lo que es a mí me matan, pero no me quitan el periódico, me dije, y me metí los ejemplares que me sobraban en el seno. (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Galeana, 2017, pp. 129-30</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Como parte de la retórica épica que construía <italic>El Machete</italic> en torno a sí, reconocía que distribuir e incluso leer <italic>El Machete</italic> resultaba peligroso,<xref ref-type="fn" rid="fn32"><sup>32</sup></xref> aunque no por ello cesaban los llamados a mantenerlo. Se publicaron denuncias de aprehensiones de camaradas acusados de distribuir el periódico y agresiones por negarse a descubrir el paradero de la imprenta.<xref ref-type="fn" rid="fn33"><sup>33</sup></xref> Como hemos observado, la participación de los militantes comunistas resultaba imprescindible para la vida del periódico, y a manera de exhorto reconocía “la importancia de los forjadores de <italic>El Machete</italic>”, animando a los lectores a formar grupos dedicados a la promoción del periódico, para asegurar su publicación y hacerlo llegar a “las amplias masas”, que entonces verían a <italic>El Machete</italic> como “su propio periódico”.<xref ref-type="fn" rid="fn34"><sup>34</sup></xref>
			</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Consideraciones finales</title>
			<p>Aquí he presentado algunos apuntes que permiten una aproximación a la manera en que se desarrolló el periódico <italic>El Machete</italic> en la clandestinidad durante el periodo de 1929 a 1934. Por supuesto, el tema no ha sido agotado en este espacio, pues las notas del periódico arrojan muchos datos sobre cómo el Partido Comunista de México, las organizaciones vinculadas a este y la militancia comunista atravesaron la ilegalidad. He buscado exponer detalles generales que evidencien cómo operaba <italic>El Machete</italic> ante estas circunstancias tan particulares de vigilancia, censura y persecución, con ejemplos puntuales que muestran la manera en que el periódico se situaba como representante de una colectividad y como un símbolo de resistencia, cuya trayectoria y labor se concebían como fundamentales para la lucha de las clases trabajadoras.</p>
			<p>La secrecía que obligaba a omitir autorías de los textos, o a apuntar los nombres de los editores de <italic>El Machete</italic> conllevaba que el periódico de cierto modo se personificara, pues los pronunciamientos se enunciaban principalmente por medio de la voz del periódico. Esto se enfatizaba con la descripción de su trayectoria y con su reconocimiento como arma imprescindible para los obreros y campesinos, lo cual lo tornaba símbolo de la militancia resistente en la ilegalidad. Entonces no operaba como un espacio, como foro desde donde pronunciarse, sino como una voz representativa de una colectividad, la cual, no obstante las reticencias y los riesgos que conllevaba, sostenía y defendía al periódico.</p>
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			<title>Archivos</title>
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			<title>Hemerografía</title>
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				<mixed-citation>Rivera Mir, S. (2020). <italic>Edición y comunismo: cultura impresa, educación militante y prácticas políticas</italic>. Editorial A Contracorriente.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Rivera Mir</surname>
							<given-names>S.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2020</year>
					<source>Edición y comunismo: cultura impresa, educación militante y prácticas políticas</source>
					<publisher-name>Editorial A Contracorriente</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B27">
				<mixed-citation>Roudakova, N. (2017) Losing <italic>Pravda</italic>. Ethics and the press in post-truth Russia. Cambridge University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Roudakova</surname>
							<given-names>N.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2017</year>
					<source>Losing <italic>Pravda</italic>. Ethics and the press in post-truth Russia</source>
					<publisher-name>Cambridge University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B28">
				<mixed-citation>Sousa, F. (2014). <italic>El Machete</italic>: prensa obrera y comunismo en México. <italic>Fuentes Humanísticas</italic>, <italic>49</italic>, 71-180.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
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						<name>
							<surname>Sousa</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2014</year>
					<article-title>El Machete: prensa obrera y comunismo en México</article-title>
					<source>Fuentes Humanísticas</source>
					<volume>49</volume>
					<fpage>71</fpage>
					<lpage>180</lpage>
				</element-citation>
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		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p>He elaborado este artículo en el marco del Programa de Becas Posdoctorales de la Universidad Nacional Autónoma de México, como becaria en el Instituto de Investigaciones Históricas y asesorada por la doctora Virginia Guedea Rincón-Gallardo.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (<xref ref-type="bibr" rid="B2">CEMOS</xref>), Partido Comunista Mexicano (PCM), caja 02, clave 2, exp. 01, 1923, fol. 66.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>“Call protest on mexican terror” <xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>Daily Worker</italic></xref>, 2 de enero de 1930, p. 1; “Demonstration before mexican embassy”, <xref ref-type="bibr" rid="B4"><italic>Daily Worker</italic></xref>, 6 de enero de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>
					<xref ref-type="bibr" rid="B1">Archivo General de la Nación (AGN)</xref>, Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS), caja 260, exp. 6, fol. 28.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>5</label>
				<p>“Más filoso”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, segunda quincena de abril de 1931, p. 1; “Viva El Machete decenal”, 10 de mayo de 1931, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>6</label>
				<p>“Las oficinas del Partido Comunista y de El Machete cerradas por el gobierno”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>,</italic> 8 de junio de 1929, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>7</label>
				<p>“Nadie ordenó nada, pero las oficinas del P. Comunista y de El Machete siguen clausuradas por la policía”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 15 de junio de 1929, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>8</label>
				<p>“Llamamiento de administración”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 7 de noviembre de 1929, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>9</label>
				<p>“Nada ni nadie podrá destruir al Partido Comunista”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, marzo de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>10</label>
				<p>“A nuestros lectores”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>,</italic> marzo de 1930, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>11</label>
				<p>“Otra vez en la brecha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, marzo de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>12</label>
				<p>“Atención”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, abril de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>13</label>
				<p>
					<xref ref-type="bibr" rid="B1">AGN-DGIPS</xref>, caja 62, exp. 15, fols. 17-18.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>14</label>
				<p>En sus inicios como órgano del SOTPE, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> se imprimía en Uruguay 160, en la casa que habitaba el matrimonio de David Alfaro Siqueiros y Graciela Amador.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>15</label>
				<p>“Camarada”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 20 de mayo de 1931, p. 1</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>16</label>
				<p>“Otra vez en la brecha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, marzo de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>17</label>
				<p>“Otra vez en la brecha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, marzo de 1930, p. 1; “A nuestros lectores”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>,</italic> marzo de 1930, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn18">
				<label>18</label>
				<p>“El 7º aniversario de El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, segunda quincena de febrero de 1931, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn19">
				<label>19</label>
				<p>“El 7º aniversario de El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, segunda quincena de febrero de 1930, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn20">
				<label>20</label>
				<p>“El Machete en su séptimo año de lucha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 1ª quincena de marzo de 1931, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn21">
				<label>21</label>
				<p>“El Machete en su séptimo año de lucha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 1ª quincena de marzo de 1931, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn22">
				<label>22</label>
				<p>“El Machete en su séptimo año de lucha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 1ª quincena de marzo de 1931, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn23">
				<label>23</label>
				<p>“Sangrienta manifestación de comunistas”, <xref ref-type="bibr" rid="B5"><italic>Excélsior</italic></xref>, 1 de julio de 1930, pp. 1, 6; “¡Matamoros!”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, julio de 1930, pp. 1, 4.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn24">
				<label>24</label>
				<p>“El Machete cumple ocho años de vida y lucha”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 20-29 de febrero y 10 de marzo de 1932, p. 4.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn25">
				<label>25</label>
				<p>“¿Por qué no sale El Machete?”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 30 de enero y 10 de febrero de 1932, p. 3.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn26">
				<label>26</label>
				<p>“Salvemos El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 30 de julio de 1932, p. 1.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn27">
				<label>27</label>
				<p>“Campaña Pro Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 1 de mayo de 1933, p. 4.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn28">
				<label>28</label>
				<p>“La campaña Pro-Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 20 de abril de 1933, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn29">
				<label>29</label>
				<p>“Número de aniversario de El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 20 de febrero de 1934, p. 2.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn30">
				<label>30</label>
				<p>“10 aniversario de El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 8 de marzo de 1934, p. 3.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn31">
				<label>31</label>
				<p>Como señalé en líneas atrás, <italic>El Machete</italic> sugirió lecturas colectivas desde que se inauguró como periódico de pared, con la intención de que fuera leído como cartel en un espacio público. Además, Tina Modotti registró la lectura colectiva de <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref> en un momento previo a su ilegalidad con la fotografía “Campesinos leyendo El Machete” (1928).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn32">
				<label>32</label>
				<p>“Libertad de saqueo”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref><italic>,</italic> septiembre de 1930, p. 5.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn33">
				<label>33</label>
				<p>“La represión”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 30 de junio de 1931, p. 4.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn34">
				<label>34</label>
				<p>“La importancia de los forjadores de El Machete”, <xref ref-type="bibr" rid="B3"><italic>El Machete</italic></xref>, 20 de septiembre de 1933, p. 2.</p>
			</fn>
		</fn-group>
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